Obama, invitado perfecto

El presidente norteamericano predicó los valores democráticos en Moscú, pero se cuidó de juzgar directamente a sus líderes. Criticó de forma velada y mantuvo su política de relanzar la relación bilateral.
Barack Obama no anduvo con rodeos ayer en Moscú, predicando la democracia y los valores democráticos, pero frenándose de criticar directamente a Rusia y a sus líderes. En un discurso cuidadosamente calibrado dirigido a los estudiantes que se graduaban en un instituto de economía liberal, continuó con su política de "presionar el botón de recomenzar" con Rusia, alejándose de la retórica dura sobre sus credenciales demócratas y los derechos humanos.

Leyendo entre líneas, sin embargo, hubo bastante crítica velada. "En 2009, una gran potencia no muestra su fortaleza dominando o demonizando a otros países", le dijo Obama a una sala atestada de estudiantes y conferencistas de la Nueva Escuela Económica en el centro de Moscú. "Terminaron los días en que los imperios podían tratar a los Estados soberanos como piezas de un tablero de ajedrez." Dijo que el pensamiento del siglo XIX de que las grandes potencias tenían esferas de influencia estaba pasado de moda, en una clara referencia a los intentos de Rusia de imponer su autoridad en una zona especial de influencia en estados como Georgia y Ucrania.

También hizo una apasionada defensa del sistema estadounidense, que muchos interpretarán como un mensaje a Moscú. "La libertad de expresión y de asociación les permitió a las mujeres, las minorías y a los trabajadores protestar para lograr derechos iguales y totales en un tiempo en que a nosotros se nos negaba por ley", dijo. "Una administración equitativa de justicia rompió con los monopolios, cerró las maquinarias políticas y terminó con los abusos de poder."

Reforzando el mensaje, Obama se reunió más tarde con los líderes de los partidos de la oposición, incluyendo al líder comunista Gennady Zyuganov y al opositor radical y ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov. También pareció sugerir que, si Rusia cooperaba en controlar a Irán y sus ambiciones nucleares, EE.UU. abandonaría sus controversiales planes para un escudo de defensa misilística en Europa Central y Oriental, a los que Moscú se opone firmemente. "Si la amenaza de los programas nucleares y de misiles balísticos de Irán es eliminada, la fuerza impulsadora para la defensa de misiles en Europa será eliminada, y ese es nuestro mutuo interés", dijo.

Obama comenzó su día con una reunión de desayuno con el primer ministro Vladimir Putin, todavía el hombre más poderoso del país, en la dacha de Putin en las afueras de Moscú. En su primer encuentro, Obama elogió "el extraordinario trabajo" que había hecho Putin para el pueblo ruso, un intento aparente de borrar el recuerdo de sus duros comentarios la semana pasada, cuando dijo que Putin todavía tenía un pie en la pasada Guerra Fría. Putin devolvió el elogio, diciéndole al presidente estadounidense: "Nosotros vinculamos su nombre a las esperanzas por el desarrollo de nuestra relación".

No resulta claro saber quién salió ganador en las discusiones, aunque ninguno de los líderes parecía totalmente relajado durante la parte filmada de las conversaciones.

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