Obama dijo que aún sigue la lucha contra Al Qaeda, a 8 años del 11-S

El presidente asistió a un homenaje en el Pentágono y prometió no abandonar la persecución contra el terrorismo. Hubo un episodio confuso, cuando un ejercicio regular de la Guardia Costera en el río Potomac encendió falsas alarmas.
Al conmemorar los ocho años de los atentados del 11 de septiembre, el presidente Barack Obama dijo ayer que no desistirá en la persecución de los terroristas de Al Qaeda. Sin embargo, actualmente hay miembros de su propio partido (demócrata) que se oponen al envío de refuerzos militares a Afganistán, donde la situación, según algunos especialistas, se parece cada vez más a Vietnam.

"Ni el paso del tiempo ni los cielos oscuros podrán apagar el significado de este momento", dijo Obama, quien estuvo acompañado de su esposa Michelle. "En defensa de nuestra nación, nunca vacilaremos en la persecución de Al Qaeda y sus aliados extremistas", agregó. Sus enérgicas declaraciones tuvieron lugar durante la ceremonia organizada en memoria de las 184 pasajeros que estaban a bordo del avión que se estrelló contra el Pentágono. El vicepresidente Joe Biden se encontraba en la llamada "Zona Cero" de Nueva York donde cayeron las torres gemelas, junto con el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg.

Obama calificó los atentados de "bárbaros". De hecho ese día, Estados Unidos perdió su sentido de vulnerabilidad y el temor de que un ataque semejante vuelva a perpetuarse en cualquier momento es tan grande que ayer, lo que según la Casa Blanca fue un simple ejercicio de la Guardia Costera en el río Potomac, desencadenó todas las alarmas. En efecto, cuanto la cadena CNN comenzó a decir que había escuchado disparos en el río y que los miembros de la Guardia Costera estaban atacando una embarcación que resultaba sospechosa, la reacción fue instantánea. El FBI entró en acción inmediatamente. La torre de control de Aeropuerto Nacional de Washington detuvo todos los vuelos que estaban por aterrizar y los que estaban por despegar. Horas después la Casa Blanca salió a decir que todo era un error y criticó fuertemente a la CNN por no haber chequeado la información ya que no hubo ningún disparo, ningún ataque y ninguna embarcación sospechosa. Fue sólo un ejercicio que la Guardia Costera hace cuatro veces por semana. De todas maneras, el incidente puso en evidencia el nerviosismo que sigue habiendo.

Durante la campaña electoral, el presidente Obama prometió que retiraría los soldados estadounidenses de Irak para poder concentrarse en la guerra en Afganistán, que fue donde el saudita Osama Bin Laden planeó los ataques del 11-S. Esta semana, sin embargo, el poderoso presidente del comité de las Fuerzas Armadas en el Senado, el senador demócrata Carl Levin, se pronunció en contra del envío de refuerzos a Kabul. Y la líder de la cámara de Diputados, la demócrata Nancy Pelosi, advirtió que si Obama intentaba satisfacer el pedido de más soldados, no tendrán los votos suficientes para que lo aprueben en el Congreso.

Pese a que los analistas están de acuerdo en que la situación en Afganistán se ha deteriorado mucho, Obama está enfrentando un verdadera rebelión en el seno de su propio partido. "No creo que haya demasiado apoyo para el envío de más tropas a Afganistán ni en el país ni el Congreso", dijo el jueves Pelosi.

Frente a estas resistencias, la Casa Blanca ha dicho que quiere revisar la eficacia de las tropas que tiene en el terreno y las enviadas recientemente. Esto significa en la práctica que, por el momento, no partirán más soldados a Kabul. Levin sugirió que los afganos comiencen a hacerse cargo de su propia seguridad, como hicieron los iraquíes en Irak.

"Yo creo que antes de enviar más tropas a Afganistán debemos reforzar la fuerzas de seguridad afganas", dijo.

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