Obama dijo que el diálogo fue constructivo

Pero Washington señaló que no continuará negociando "indefinidamente" con Teherán. Este accedió a recibir inspectores en su nueva planta en Qom y a entregar parte de su uranio enriquecido para ser procesado en el extranjero.
Irán pareció ayer querer evitar una confrontación directa con Occidente sobre su programa nuclear tras acceder no sólo a recibir inspectores en su nueva planta en la ciudad de Qom sino además a entregar parte de su uranio enriquecido para ser procesado en el extranjero, una concesión que podría demorar cualquier eventual esfuerzo iraní por desarrollar la bomba atómica. Si bien Teherán no se comprometió en absoluto a suspender o congelar su programa de enriquecimiento de uranio, sí manifestó su voluntad de comenzar un diálogo "intensivo" con las potencias occidentales. Wa-shington calificó las primeras conversaciones de "constructivas".

Las novedades ocurrieron en el marco de negociaciones cruciales que comenzaron ayer en Suiza entre representantes iraníes y de seis potencias mundiales, durante las cuales, además, se rompió el silencio de alto nivel que ya lleva más de 30 años entre Washington y Teherán (ver aparte).

Con instrucciones directas del presidente Barack Obama, el diplomático estadounidense William Burns mantuvo una conversación cara a cara con el jefe negociador nuclear iraní, Sayeed Jalili, en lo que se interpretó como un esfuerzo inicial por aliviar la tensión del encuentro. "Debemos ser prudentes, aún falta avanzar mucho, pero es un muy buen comienzo", expresó un diplomático bajo condición de anonimato.

"El diálogo fue constructivo", señaló ayer Obama desde Washington. El mandatario advirtió, sin embargo, que su país no dialogaría sin plazos ni metas. "Si Irán no da pasos en el futuro cercano para cumplir con sus obligaciones, Estados Unidos no continuará negociando indefinidamente y estamos preparados para avanzar hacia una mayor presión", afirmó Obama. E insistió: "Dejamos claro que nosotros haremos nuestra parte para comprometer al gobierno iraní sobre la base del interés mutuo y el respeto mutuo, pero nuestra paciencia no es ilimitada. No hablamos sólo por hablar", subrayó el jefe de la Casa Blanca.

Descripta como "una conversación trascendente", el diálogo entre el norteamericano y el iraní fue concertado por Washington con el objetivo de atraer al régimen de Teherán hacia conversaciones que permitan derivar en la suspensión de los programas de enriquecimiento de uranio iraníes a cambio de diversos "incentivos". Anoche, la sensación era que la apertura mostrada por el mandatario norteamericano podría empezar a pagar sus primeros dividendos.

Javier Solana, el jefe de la diplomacia europea, anunció ayer que Irán recibiría dentro de "algunas semanas" a un equipo de inspectores en la planta recientemente descubierta por Occidente en la ciudad sagrada de Qom. Asimismo, el diplomático español aseguró que las conversaciones "se profundizarían y continuarían a lo largo del mes".

Según trascendió, Irán accedió "en principio" a entregar tres cuartas partes de su stock de uranio enriquecido para terminar de ser procesado en Francia y Rusia. De acuerdo con el plan, el material luego sería reexportado a Teherán para su utilización con fines médicos.

De implementarse, el acuerdo le permitiría a Irán contar con la cantidad de combustible nuclear que dice necesitar para sus fines pacíficos. Por el contrario, le impediría convertir el uranio empobrecido que ya posee en material apto para una bomba nuclear.

Según confesaron fuentes diplomáticas occidentales, las actuales conversaciones en Ginebra abrieron la puerta a "un proceso de negociación constructivo". De acuerdo con los funcionarios, ahora que se reveló la existencia de la hasta entonces planta secreta de Qom, toda la dinámica de las negociaciones habría cambiado. "Los iraníes ahora saben que no estamos jugando", explicó un funcionario europeo.

La oportunidad de dialogar en Ginebra fue presentada por Occidente como una última chance y se le fijó un plazo límite: diciembre. Si para entonces Irán se niega a entrar en un "diálogo constructivo" acompañado de "medidas de construcción de confianza" verificables, las potencias dejaron en claro que procederán a endurecer el régimen de sanciones económicas contra el régimen de los ayatolás.

Técnicamente, el primer encuentro oficial entre Irán y Estados Unidos desde la ruptura de relaciones diplomáticas en 1980 tras el triunfo de la Revolución Islámica y la toma de rehenes en la embajada estadounidense, ocurrió hace dos años en Bagdad en el marco de negociaciones a tres bandas con los iraquíes por cuestiones de seguridad.

Las conversaciones de ayer en Suiza comenzaron bajo un renovado clima de alarma por las ambiciones nucleares iraníes. Para Occidente, es posible que la planta de Qom forme parte de una red secreta de abastecimiento a las otras centrales sí declaradas. Para Irán, se trata tan sólo de una planta más que alimenta a las centrales que se utilizan para energía civil.

Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericana, afirmó anoche que el diálogo había "abierto" las puertas" hacia el progreso, pero insistió en que Irán aún debe tomar "acciones concretas". "Pusimos sobre la mesa todos los asuntos importantes. Habrá que ver qué tan rápido reaccionan los iraníes", señaló la jefa de la diplomacia estadounidense.

Manouchehr Mottaki, canciller iraní, aseguró que su gobierno busca organizar una cumbre bilateral Teherán-Washington. "La República Islámica de Irán se encuentra preparada para elevar el diálogo al máximo nivel", aseguró Mottaki. Obama, por su parte, señaló que espera que en un plazo máximo de dos semanas Irán reciba a los primeros inspectores.

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