Obama no dejará caer las automotrices

"No es una opción", dijo en una entrevista por TV; exigió, a cambio, una reestructuración del sector; advirtió que la economía empeorará
WASHINGTON.- En momentos en que la Casa Blanca y el Congreso norteamericano negocian un plan de rescate para la amenazada industria automotriz, el presidente electo Barack Obama afirmó ayer que no es una opción dejar que la producción de autos colapse, pero advirtió que cualquier salvataje requerirá una completa reestructuración de ese sector.

Obama también prometió impulsar un plan de estímulo para hacer frente a la recesión, pero anticipó que la economía del país empeorará aún más antes de recuperarse, en un intento por mitigar las expectativas que despertó su triunfo electoral.

En la entrevista más extensa desde que ganó las elecciones, en el programa Meet the Press de la cadena NBC, Obama se manifestó en favor de rescatar la industria automotriz, pese a que los Tres Grandes de Detroit -como se conoce a Ford, General Motors y Chrysler- han cometido en el pasado "reiterados errores estratégicos".

"Yo he sido un crítico muy duro, porque [estas empresas] no han sabido adaptarse a los nuevos mercados, ni construir autos más pequeños y eficientes", señaló.

No obstante, reconoció que estas firmas son "la espina dorsal de la industria manufacturera" del país. "Son un empleador gigantesco; millones de personas dependen de ellas, directa o indirectamente."

"No creo que sea una opción simplemente permitir que [la industria automotriz] colapse", dijo, pero aclaró que, a cambio, las empresas tendrán que hacer grandes sacrificios. "Lo que tenemos que hacer es brindarles ayuda, pero que esa asistencia esté condicionada a que ellas realicen significativos ajustes."

"Debe haber ajustes a todos los niveles, desde la dirección, los acreedores, los accionistas... Todos tienen que entender que su modelo de negocio no es sostenible", dijo.

"Y si quieren que los contribuyentes vayan a su rescate, no pueden dejar de lado los cambios que tendrían que haber hecho hace 20 o 30 años, y reconocer que en el futuro, la industria no será tan grande como ha sido en las últimas décadas", añadió.

El presidente electo se quejó de que, pese al deterioro del sector y al despido de miles de personas en los últimos años, los ejecutivos de las compañías hubieran seguido cobrando sueldos que estaban "fuera de lugar". Según dijo, una de sus metas será introducir una nueva "ética de los negocios", para evitar este tipo de situaciones.

"Si eres un directivo que cobras al año varios millones de dólares, y a la vez estás despidiendo gente, entonces debes renunciar a parte de tus remuneraciones", dijo Obama, que también insinuó que algunos ejecutivos del sector automotor deberían perder sus puestos.

La Casa Blanca y los líderes del Congreso pasaron todo el fin de semana tratando de llegar a un acuerdo sobre la ayuda que pide el sector, que no alcanzaría a los 34.000 millones que solicitaron los directivos. El borrador al que han llegado hasta ahora establece que se les pueda entregar unos 15.000 millones de dólares, siempre y cuando las empresas cumplan con sus planes de reestructuración prometidos.

El borrador del plan, según informó ayer The Washington Post , considera la creación de la figura de un supervisor, un "zar de las automotrices" que, desde el gobierno, supervise que las empresas estén cumpliendo con los requisitos establecidos.

Perspectiva negra

Entre los puntos que discuten ahora la Casa Blanca y el Congreso, figura quién nombrará a ese supervisor. La Casa Blanca quiere que sea nombrado inmediatamente por George W. Bush, en tanto que la mayoría demócrata del Congreso quiere que sea Obama el que lo designe después del 20 de enero. El acuerdo podría ser firmado esta semana.

En la entrevista con NBC, el presidente electo también pronosticó un deterioro aún mayor de la economía antes de que llegue la recuperación, y enfatizó que su prioridad serán aquellos proyectos que generen puestos de trabajo de manera inmediata.

"La economía va a empeorar antes de mejorar´´, repitió dos veces Obama al comienzo de la entrevista.

"No podemos preocuparnos por el déficit en el corto plazo. Tenemos que estar seguros de que el plan de estímulos económicos es lo suficientemente grande como para reactivar la economía", añadió.

La entrevista fue transmitida un día después de que el presidente electo anunciara la mayor inversión en obras públicas desde la creación del sistema interestatal de autopistas, hace medio siglo.

En tanto, ayer, Obama designó secretario de Asuntos de Veteranos de Guerra al general retirado Eric Shinseki, un ex jefe del Estado Mayor que fue blanco de duras críticas por parte del gobierno de Bush por su oposición a la estrategia en la guerra de Irak. Shinseki llegó a declarar ante el Congreso en 2003 que se necesitaría un drástico refuerzo de tropas después de la invasión. "Resulta que, al final, tenía razón", dijo ayer Obama de Shinseki.

Agencias AP, EFE y Reuters

El presidente electo y el cigarrillo

* WASHINGTON (EFE).- Barack Obama prometió dejar de fumar cuando lanzó su candidatura a la presidencia. Y aunque ayer reconoció que en la vorágine de la campaña cayó alguna vez en la tentación, se comprometió a no encender un cigarrillo en la Casa Blanca. "Hubo ocasiones en las que caí en la tentación", admitió en el programa Meet the Press, cuando se le preguntó si había logrado superar el hábito de fumar. "Pensé: ya que me postulo para presidente, debo permitirme cierto margen", dijo el presidente electo, que de todas formas se comprometió a no violar las normas de la Casa Blanca, una zona "libre de humo".

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