Obama contra los lobbystas

La medida de la Corte permitirá, en los hechos, que cualquier empresa pueda lanzar avisos o afiches contra candidatos cuyas políticas consideren contrarias a sus intereses. Obama dijo que el fallo es un golpe a la democracia.
Barack Obama, aseguró ayer que persistirá en su lucha contra "los intereses especiales", pese a una decisión del Tribunal Supremo que permite a las grandes empresas financiar sin límites las campañas políticas.

El fallo, por cinco votos a cuatro, anuló uno anterior del supremo tribunal según el cual el gobierno podía prohibir que las empresas financiaran publicidad que promoviera, expresamente, la elección o repudio de un candidato. "No puedo imaginarme otra cosa más devastadora para el interés público. Esa sentencia es un golpe a la democracia", dijo el mandatario.

En su discurso radiofónico de los sábados, Obama recordó que en su primer año de gobierno ha tratado de reducir la influencia de los gestores de "intereses especiales" (lobbyists) en Washington.

"Hemos hecho un progreso sostenido" en ese aspecto, indicó. Pero agregó que el tribunal aplicó un duro golpe a esos esfuerzos por controlar la influencia de las empresas en el quehacer político del país.

Añadió que el dictamen de la más alta instancia judicial permitirá a los intereses especiales "gastar millones de dólares en propaganda para persuadir para que los funcionarios electos voten como ellos quieren... o para castigar a los que no lo hagan".

La medida de la Corte permitirá, en los hechos, que cualquier empresa pueda lanzar anuncios televisivos o campañas de afiches contra candidatos cuyas políticas consideren contrarias a sus intereses, o apoyar a aquellos que los puedan favorecer.

"Eso significa que cualquier funcionario público que tiene la valentía de oponerse a los intereses particulares y defender al pueblo estadounidense puede encontrarse bajo ataque en el momento de las elecciones", aseveró Obama. "Hasta las empresas extranjeras podrán intervenir en ello", advirtió.

"No necesitamos dar más voz a los poderosos intereses que ya han ahogado la voz de los estadounidenses", agregó. Obama indicó que tras ese dictamen ordenó a su administración gestionar con miembros del Congreso "dispuestos a luchar por el pueblo estadounidense" una respuesta bipartidista a la decisión del Tribunal Supremo. "Hemos comenzado ese trabajo y será una prioridad para nosotros hasta que reparemos el daño", indicó.

El presidente Obama cumplió el miércoles pasado su primer año en la Casa Blanca y en el discurso semanal del opositor Partido Republicano, el líder de la mayoría de esa agrupación política en la Cámara de Representantes, John Boehner, criticó su gestión. Boehner recordó el plan de estímulo del presidente que, según dijo, prometía generar empleos y mantener la tasa de desocupación por debajo del ocho por ciento.

"Desde entonces, aproximadamente un millón de estadounidenses ha perdido su trabajo, mientras el déficit y los rescates financieros se han acumulado hasta donde alcanza la vista", indicó. "Los demócratas de Washington creen que el gobierno sabe cómo gastar mejor el dinero que ustedes, los ciudadanos, generaron con tanto esfuerzo. Los demócratas creen que para solucionar los problemas basta un nuevo impuesto, un nuevo burócrata todopoderoso o un nuevo y enorme aparato burocrático."

Boehner recordó la derrota demócrata en la elección especial de esta semana en el estado de Massachusetts para llenar la plaza senatorial vacante dejada tras el deceso de Ted Kennedy el año pasado.

"Esa victoria en el estado más demócrata... renueva nuestra esperanza de que prevalezca el sentido común", indicó. "Quizás ahora el trabajo y el sentido empresarial del pueblo estadounidense ya no van a ser reprimidos por costosos planes políticos de los demócratas en Washington que eliminan empleos", dijo Boehner.

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