Obama condiciona el diálogo con Irán.

Por la brutal represión a las protestas, limitó su propuesta de conversar de forma directa; un ayatollah pidió ejecutar a los "agitadores".
Al cumplirse dos semanas de la crisis en Irán por las polémicas elecciones presidenciales, el mandatario estadounidense, Barack Obama, indicó ayer que el diálogo directo con Teherán, anunciado desde el inicio de su gobierno, se verá inevitablemente condicionado por la "escandalosa" represión del régimen islámico contra los manifestantes opositores, pero aseguró que las conversaciones multilaterales continuarán.

Pese a la condena de la comunidad internacional, un influyente clérigo de Irán exigió ayer la ejecución de los "agitadores", como llama el gobierno a los manifestantes que exigen la anulación de los comicios del pasado 12 sobre los que pesan fuertes acusaciones de fraude a favor del presidente Mahmoud Ahmadinejad, que resultó reelecto.

Durante una conferencia de prensa junto con la canciller alemana, Angela Merkel, de visita en la Casa Blanca, Obama declaró: "No hay duda de que el diálogo directo o la diplomacia con Irán quedará afectada por los eventos de las últimas semanas y aún no sabemos cómo cualquier potencial diálogo habrá sido afectado hasta que veamos lo que ha pasado dentro de Irán".

Pero los "debates multilaterales con Irán" continuarán, agregó Obama, en referencia al Grupo de los Seis -conformado por China, los Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y Alemania- que estudia el caso del programa nuclear iraní.

"Si el gobierno iraní desea el respeto de la comunidad internacional, debe respetar los derechos de su gente y la voluntad de su pueblo", advirtió el presidente norteamericano.

Obama dijo además no tomar "en serio" las disculpas que le exigió su par iraní. "Sugeriría al señor Ahmadinejad que piense cuidadosamente sobre sus obligaciones hacia su propio pueblo", puntualizó Obama.

El líder estadounidense elogió también la valentía de los iraníes que protestaron contra los resultados oficiales, que otorgaron casi el 63% de los votos a Ahmadinejad contra el 34% a su rival, el reformista moderado Mir Hossein Moussavi.

"Su valentía ante la brutalidad es un legado de su duradera búsqueda de justicia. La violencia perpetrada en su contra es escandalosa", declaró.

Señal

Las palabras del mandatario norteamericano coincidieron con el estremecedor pedido de un ayatollah radical, estrecho aliado de Ahmadinejad, que solicitó la ejecución de los "agitadores", en la que sería una nueva señal de la determinación del régimen de erradicar al movimiento opositor.

"Quiero que la justicia [...] castigue a los principales agitadores con firmeza y sin mostrar ninguna clemencia para dar a todo el mundo una lección", dijo el clérigo Ahmad Khatami a los fieles reunidos en la Universidad de Teherán, el mismo lugar donde una semana atrás el ayatollah Ali Khamenei había condenado a los manifestantes.

Además, el clérigo dijo que la joven llamada Neda Agha Soltan, quien se convirtió en un símbolo de la oposición desde su muerte por un disparo durante la represión de una protesta, fue asesinada por manifestantes y no por fuerzas de seguridad.

"La mataron para que alguien como [el presidente estadounidense Barack] Obama pudiera derramar lágrimas de cocodrilo", dijo Khatami, un influyente clérigo cercano también a Khamenei y miembro de la Asamblea de Expertos, un cuerpo de 86 eruditos islámicos que elige y remueve al líder supremo y supervisa sus actividades.

Por otra parte, el Consejo de los Guardianes, una suerte de Tribunal Constitucional de Irán, dijo que no había encontrado grandes infracciones en las elecciones, que calificó de las "más limpias" celebradas en el país desde la Revolución Islámica de 1979. Sin embargo, confirmó que el 10 por ciento de las urnas serían sometidas a un recuento.

El Consejo ya había rechazado una solicitud de anulación de los comicios hecha por Moussavi, candidato derrotado en los comicios y que se convirtió en el referente de las protestas en Irán, que esta semana comenzaron a perder fuerza.

En los últimos días, el gobierno apeló a su aparato represivo para aplastar las manifestaciones, que fueron perdiendo intensidad en medio de arrestos masivos, golpizas y 26 muertos (18 manifestantes y 8 miembros de una milicia progubernamental, según cifras oficiales).

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