Obama se concentra en la conquista del oeste

El senador de Illinois busca afianzar su liderazgo en Carolina del Norte, Missouri, Ohio, Florida y Nevada. Y hace su último despliegue en estados donde McCain lleva una ligera ventaja, como Indiana, Virginia Occidental o Georgia.

La capital de la ruleta y el blackjack ha recibido este fin de semana dos visitas ilustres: el ex presidente Bill Clinton y el candidato a la vicepresidencia Joe Biden. Ambos han pasado por Las Vegas para pedir el voto para Barack Obama. Los demócratas están redoblando esfuerzos en Nevada, una de las regiones que ganó el republicano George Bush en 2004, y que ahora podrían cambiar de color. Son ya nueve los estados en esta situación y en los que Obama va por delante en las encuestas. Y al menos cuatro, como Iowa, Nuevo México o incluso la tradicionalmente conservadora Virginia parecen casi consolidados.

Ha sido un gran fin de semana para Obama. El ex secretario de Estado republicano Colin Powell anunció que apoyaba su candidatura. Y ayer Obama deslizó que, en caso de ganar, lo llamaría a Powell como asesor. Se supo también que en septiembre los demócratas recaudaron la increíble cifra de 150 millones de dólares, superando su propio record del mes anterior (66 millones). En Missouri, uno de los estados que el demócrata quiere “robar” a los republicanos, reunió a 100.000 personas en St. Louis y a 75.000 en Kansas City. Record de multitudes. Y en algunos estados en los que ya se ha comenzado a votar a través del voto anticipado, como Carolina del Norte y Missouri, la cifra de demócratas registrados que acudió a las urnas ha triplicado a la de los republicanos.

Las cantidades ingentes de dinero recaudadas por Obama le permiten hacer un intenso despliegue final de anuncios, llamadas y propaganda en los nueve estados de Bush en los que tiene ventaja e incluso en algún otro en el que McCain va por delante pero por un estrecho margen, como Indiana, Virginia Occidental o la sureña Georgia. “Estamos concentrados en expandir el mapa”, declaró el jefe de campaña de Obama, David Axelrod.

Los nueve estados en los que el demócrata tiene ventaja suman 109 votos electorales. Si se suman a los de las regiones que ganó John Kerry en 2004 y en los que parece que Obama ganará sin dificultad, la cifra final sería 330 votos electorales, 60 más de los que se necesitan para ganar las elecciones. El senador de Illinois debe ahora afianzar su liderazgo sobre todo en los cinco estados en los que su ventaja aún no parece definitiva: Carolina del Norte, Missouri, Ohio, Florida y Nevada.

Nevada es un buen ejemplo de la expansión hacia el medio-oeste de Obama. La costa este (con Massachusetts y Nueva York a la cabeza) y California, repleta de inmigración de la costa oeste, son terreno conocido y amigo para los demócratas. Pero los estados del centro han sido durante mucho tiempo un territorio comanche, al que sólo Bill Clinton logró llevar a su terreno en los ’90. Ahora, la gravedad de la crisis económica y la expansión de la inmigración hispana a Nevada, Colorado o Nuevo México están logrando que Obama lidere las encuestas en estos estados. Nuevo México está casi ganado. En el conservador Colorado, el demócrata aventaja a McCain por seis puntos y sigue subiendo.

Los sondeos dan cifras más ajustadas en Nevada. Obama lidera por cuatro puntos. El estado de la plata ha apoyado al presidente ganador en las últimas diez elecciones. Fue sólidamente republicano en los ’70 y ’80, pero en los ’90 apoyó a Clinton. Por eso era importante la presencia del popular ex presidente el pasado domingo en Las Vegas para pedir el voto para Obama. En 2000 y 2004, Nevada volvió a sus orígenes republicanos y votó a Bush.

Este estado ha sido especialmente golpeado por la crisis económica, lo que puede beneficiar a los demócratas. Tanto en el mitin de Clinton como en el de Biden, la gente sólo hablaba de hipotecas, seguros de salud y trabajo. John McCain acusa a Obama de “socialista”, pero el mensaje no cala entre muchas personas que sufren en sus carnes la precariedad laboral y los desahucios de sus casas mientras ven en la CNN a los ejecutivos de Wall Street divirtiéndose en sus fiestas como si nada hubiera pasado.

En Nevada hay más de medio millón de ciudadanos sin seguro médico. Es el estado con un mayor índice de ejecuciones hipotecarias. La tasa de desempleo es del 7,1 por ciento y la construcción se ha parado. Un reciente estudio del Instituto Rockefeller señalaba que es la economía estatal que más ha empeorado este año. Entre los casinos de Reno, más de 150 personas que se habían quedado sin casa han estado viviendo en tiendas de campaña hasta que el Ayuntamiento los ha realojado en refugios.

En el instituto donde Clinton celebró su mitin electoral, un fontanero hacía campaña. No era Joe the plumber (el plomero), del que tanto se ha hablado desde el último debate entre Obama y McCain, sino Jack the plumber. Y contestaba a las acusaciones de “socialismo” de los republicanos con un cartel: “Me encantaría pagar más impuestos si con mi negocio ganara más de 250.000 dólares al mes. Los impuestos beneficiarían a la comunidad y a mí. Supondrían más dinero para educación y salud”. Muchos norteamericanos no parecen tan reacios como McCain querría a la idea de redistribución de la riqueza y a que las grandes empresas paguen más impuestos. La crisis está cambiando mentalidades. Y puede llevar a Obama a conquistar finalmente el duro oeste.

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