Obama cede a las presiones y cambia su plan de reforma sanitaria

El gobierno dice que ya no es "esencial" un seguro médico operado por el Estado y aceptaría las cooperativas de salud, afirmó ayer una ministra. Era el punto más cuestionado por los republicanos, que ahora avalarían el proyecto oficial.
En una aparente marcha atrás ante la presión opositora, la Casa Blanca dio indicios ayer de estar listo a abandonar la propuesta de un seguro médico operado por el gobierno como parte de un nuevo sistema sanitario. En cambio, la administración de Barack Obama podría aceptar las cooperativas de salud, una posibilidad que apoyan algunos legisladores republicanos que hasta ahora se han opuesto tenazmente a la propuesta oficial.

La secretaria de Salud estadounidense, Kathleen Sebelius, afirmó ayer que la controvertida propuesta de un plan público de salud como alternativa a las coberturas privadas no es "el elemento esencial" de la reforma sanitaria propuesta por el gobierno.

De regreso en sus distritos por el receso de agosto, legisladores demócratas y republicanos dieron señales ayer de buscar entenderse con sus rivales para lograr un acuerdo sobre las propuestas que analizaron en Washington.

El presidente Obama ha impulsado la idea de que el gobierno tenga su propia organización de seguros de salud para ayudar a los casi 47 millones de personas que no tienen cobertura en el país.

La secretaria de Salud y Servicios Humanos afirmó que la Casa Blanca podría aceptar cooperativas de salud sin fines de lucro en lugar de un organismo estatal, en una señal de que los demócratas quieren un acuerdo que les permita cantar victoria en un enfrentamiento que no pueden perder y que se ha tornado muy duro en las últimas semanas.

En un programa de la cadena CNN, Sebelius explicó que el gobierno sigue pensando que debe haber "opciones y competencia" en el mercado de los seguros de salud, pero mencionó la posibilidad de las cooperativas.

"Creo que habrá una alternativa a los seguros privados. Esa es realmente la parte esencial (de la reforma). No dejas en manos del sector privado de los seguros de salud el nuevo mercado (tras la aprobación del plan) y confías en que haga todo apropiadamente. Necesitamos opciones, necesitamos un poco de competencia", señaló.

A su vez, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, entrevistado en el programa "Face the Nation", de la cadena CBS, evitó responder directamente a la pregunta de si la opción pública es un factor imprescindible para Obama en la reforma. "El presidente considera que la opción de un plan gubernamental es la mejor manera de fomentar la competencia", señaló, pero agregó que el gobierno está dispuesto a escuchar las ideas del Comité de Finanzas del Senado.

"El fondo de la cuestión es si las personas que buscan seguros de salud en el sector privado tienen opciones. Si conseguimos eso, el presidente estará satisfecho", afirmó Gibbs.

En cualquier caso, las declaraciones de Sebelius, dejando abierta la posibilidad a otra alternativa que no sea la del seguro público, han sido interpretadas como una señal de que el gobierno busca un compromiso en el Capitolio, sobre todo con los republicanos, que en algunos casos se han pronunciado a favor de las cooperativas.

El Congreso debatirá probablemente la reforma a partir del 8 de septiembre.

El senador republicano por Arizona Richard Shelby afirmó en una entrevista con la cadena Fox que las cooperativas podrían ser una alternativa aceptable porque supondría un "paso que alejaría" al gobierno de tomar el control del sistema de salud.

Con base en su propuesta, las cooperativas recibirían fondos federales iniciales, pero después operarían independientemente del gobierno y tendrían que tener las mismas reservas financieras que las compañías privadas para poder atender costes inesperados.

Mientras, Obama valoró en una nota publicada ayer en el diario The New York Times el "prolongado y vigoroso" debate en torno a la reforma, aunque pidió que se efectúe de manera civilizada.

En persona y a través de internet, Obama ha tratado de superar las voces disidentes que se oponen a su programa de salud, cada vez más enconadas en las últimas semanas ante la insistencia de los demócratas de reformar por completo el sistema, que significa el 14% de la economía nacional.

Esta reforma -que ya se intentó durante el gobierno de Bill Clinton pero fracasó- es la piedra angular de su política nacional y su mayor desafío político desde que asumió la presidencia, precisamente por la cantidad de partes involucradas.

Este fin de semana, en una asamblea popular en Colorado, Obama insistió en que muchos estadounidenses son "prisioneros" de las aseguradoras que les niegan cobertura por condiciones médicas preexistentes. El mandatario remarcó que el actual sistema está "causando daño a demasiadas familias y empresas".

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