Obama y el G-8: "Brasil, China y la India son fundamentales"

Lo dijo el presidente de EE.UU., al final de la Cumbre de los países más industrializados. Y se lee como una señal para el futuro de este tipo de encuentros. Las potencias se comprometieron ayer a dar US$ 20 mil millones para Africa en 3 años.
"Brasil, China y la India son fundamentales". Esta afirmación del presidente Barack Obama en su conferencia de prensa final de ayer del encuentro de los líderes del planeta, resume la realidad de los equilibrios internacionales. Estamos en un nuevo mundo que se va institucionalizando en medio de la peor crisis global desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Con el fuerte liderazgo del jefe de la Casa Blanca, los debates y las promesas que forman el claroscuro de los resultados del G-8 más el G-5 más los otros países que se agregaron ayer, en L'Aquila, la ciudad que un terremoto semidestruyó en abril, quedó consagrado el ingreso en una realidad presente y futura incierta, plena de riesgos y oportunidades. A comenzar por Africa.

Ayer, la jornada final fue dedicada a los africanos, con la presencia de Argelia, Angola, Egipto, Etiopia, Libia, Nigeria, Senegal y Sudáfrica. El G-8, las potencias industriales más Rusia, se comprometió a poner 20 mil millones de dólares en los próximos tres años. No a dar alimentos sino a ayudar a los pequeños productores agrícolas africanos a que puedan con financiación adecuada y apoyo técnico aumentar la producción. Todas las miradas estaban dirigidas a Obama y al coronel libio Muhammar Kadafi, presidente de la Unión Africana, quien había llegado ya el jueves, plantando una enorme carpa en el campo de fútbol de la gigantesca ciudadela de la Guardia de Finanzas, sede de la cumbre. Kadafi y Obama se habían saludado en la cena del jueves y ayer conversaron mostrando que la reconciliación entre EE.UU. y Libia, el ex "estado terrorista", está consolidada. Obama asombró a los líderes africanos pidiéndoles que no echen siempre la culpa a los países ricos sino que se ocupen de luchar contra la corrupción interna y mejorar sus propias élites.

El norteamericano hizo unas declaraciones finales en las que dijo la frase que quedará para la historia: "Brasil, China y la India son fundamentales". Se refería a los nuevos formatos de las reuniones cumbre, que deben partir de la realidad de los equilibrios de fuerza. El G-8 (EE.UU., Alemania, Japón, Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá y Rusia), es obsoleto como "Directorio del Mundo". Todos están de acuerdo en institucionalizar al G-8 con el G-5, que son China, la India, Brasil, México y Sudáfrica, más Egipto, invitado este año como la principal nación árabe.

Obama llegó en enero a la Casa Blanca y desde entonces asistió ya a cinco reuniones internacionales en el más alto nivel. Demasiadas. El presidente agregó que el G-20, que también integra la Argentina, es el tercer formato que debe ser promovido porque allí están todos. Lula da Silva, consagrado aquí como un líder mundial al que todos consultan, defendió ayer la importancia del G-20, que se reunirá en Pittsburgh, EE.UU, en setiembre.

Allí habrá que convertir en decisiones las declaraciones de principios e intenciones emitidas aquí, sobre las medidas a tomar para superar la crisis global. El G-20 tiene que establecer las nuevas normas a fin de regular los mercados financieros, poner en vereda a los súpermanagers del capitalismo y dotar de nuevos fondos y mecanismos de financiación a los organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial. El G-20 tendrá que dictar también disposiciones para mantener los estímulos a los mercados noqueados por la crisis global y buscar una estrategia de salida para que el fin de la recesión no se convierta en una coyuntura inflacionaria infernal.

Lula tocó también ayer un tema incandescente que fue planteado el jueves por China: el presente y futuro del dólar como moneda de reserva internacional. El brasileño dijo que su gobierno pretende seguir avanzando en la discusión con sus grandes socios comerciales -como China, India y Rusia- para fomentar el uso de las divisas locales en los intercambios bilaterales. Entre las decisiones del G-8 más discutidas está la cuestión del clima. No se puede negar que se han conseguido resultados, porque los EE.UU. de Obama aprobaron la decisión de no subir más de dos grados la temperatura respecto a la era preindustrial. La disminución de los gases de efecto invernadero en la atmósfera deberá ser del 50% en el mundo para 2050, que en el caso de los países ricos tendrá que llegar a un 80%.

Se sabía que estas propuestas sería rechazadas por las naciones emergentes. Hasta Rusia lo hizo. Brasil, China, India, México, Egipto, los africanos, también dijeron no. Las viejas potencias industriales son las grandes contaminadoras: 5 veces más que el Tercer Mundo. "Ellos deben dar el ejemplo; que comiencen", dijo el presidente egipcio Hosni Mubarak. "Para nuestros países, lo más importante es el desarrollo económico y la lucha contra la pobreza". En diciembre tendrá lugar en Copenague la asamblea mundial sobre el Cambio Climático, un drama impostergable para el mundo porque se juega la supervivencia de la especie humana.

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