Obama y la Argentina de 2002

Por: Ricardo Kirschbaum

El nuevo plan de rescate financiero que lanzó Barack Obama ha sido mal recibido y ese estado de ánimo se notó en los mercados que se hundieron. La monumental cifra que el gobierno de EE.UU. inyectará en los bancos es inabarcable en nuestra imaginación.

Sin embargo, esa gigantesca masa de dinero puede ser insuficiente para cubrir el agujero negro que abrió la codicia y la irresponsabilidad de los banqueros, en complicidad con la falta de control de los organismos de supervisión.Hay quienes sostienen que la estrategia que se está aplicando es equivocada porque esta crisis no puede resolverse creando más deuda sino, por el contrario, buscando reducirla con quitas a los bonistas y con pérdidas para los accionistas de los bancos, hundidos en el pantano financiero.

Es decir: hay que hacer lo que hizo la Argentina en la crisis de 2002. Niall Ferguson es un economista de Harvard que escribió un muy interesante artículo, que publicamos en la sección Opinión de esta edición, en el que se explica que la "solución a la crisis de la deuda no es más deuda, sino menos deuda". Propone la "reestructuración" de los bancos, es decir una nacionalización que prevendría la "extinción general de bancos, no una victoria atrasada del socialismo norteamericano". Además, naturalmente vendrán nuevos bancos. Extender los plazos de las hipotecas y bajar su tasa de interés. Esto, añade Ferguson, es porque ha llegado el momento de considerar que el interés público requiere "la ley de incumplimiento de contrato". Así, se recobraría la confianza del consumidor. La idea principal es que si no hay quita esto no se arregla porque "hoy Argentina somos todos nosotros", finaliza la impactante columna.

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