Obama anuncia beneficios impositivos para aumentar el consumo de la clase media

Las medidas incluyen el aumento de la desgravación fiscal por hijo o familiar dependiente, que se duplicará para aquellas familias con menores ingresos
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció una serie de medidas para beneficiar a la clase media y prometió atajar la "epidemia" del desempleo.

El primer mandatario estadounidense realizó estas afirmaciones en el marco de la reunión del Grupo de Trabajo para la Clase Media. Entre las medidas anunciadas se encuentra el aumento de la desgravación fiscal por hijo o familiar dependiente, que se doblará para las familias que ingresen menos de u$s 85.000 al año.

Asimismo, se aumentará a u$s 1.600 millones la dotación presupuestaria para el cuidado infantil.

Las medidas anunciadas prevén también la expansión de las desgravaciones para los planes de jubilación y la creación de un programa que limite los pagos de los préstamos estudiantiles a un 10% de los ingresos por encima de "un nivel de vida mínimo".

Las propuestas del presidente prevén además aumentar el apoyo a las familias trabajadoras que tienen a su cargo dependientes ancianos, "para ayudarles a combinar sus múltiples responsabilidades y facilitar que los mayores vivan en la comunidad tanto tiempo como sea posible".

En este contexto, el primer mandatario hizo un apartado para tratar el tema del desempleo, uno de sus mayores ejes de preocupación durante este año. En este sentido, prometió hacer cuanto esté en su poder para bajar la tasa de desempleados que ronda el 10 % y que consideró el mayor problema por el que atraviesa el país: "Crear puestos de trabajo de calidad y sostenibles es lo más importante que podemos hacer para reconstruir la clase media. La clase media ha estado bajo asalto durante largo tiempo y recibió un alto impacto por la crisis económica", afirmó el mandatario.

En este escenario y con un tono más populista que evoca más al Obama de la campaña electoral, anunció el pasado jueves una propuesta para limitar el tamaño y las actividades de los bancos comerciales, y aseguró que "mantendrá la lucha" para sacar adelante sus propuestas.

Según los analistas políticos, el cambio de tono busca recuperar la iniciativa política tras el golpe que supuso la derrota demócrata en las elecciones del Senado en Massachusetts, uno de los estados más progresistas del país, y que supuso la pérdida de la mayoría absoluta de ese partido en la Cámara Alta.

También responde a una caída en las encuestas de la popularidad del presidente, que se encuentra en torno al 50% y que ve cómo los votantes independientes (aquellos que se inclinaron por él abrumadoramente en las elecciones de 2008) se muestran cada vez más escépticos.

De esta manera Obama y sus asesores llegaron a la conclusión de que era tiempo de cambiar de estrategia y centrarse en lo que de verdad le interesa al estadounidense medio: su economía personal.

Según el presidente, "así es como medimos el progreso: no por cómo les vaya a los mercados, sino por cómo les vaya a los ciudadanos".

Las iniciativas planteadas formarán parte de uno de los hilos conductores del discurso sobre el Estado de la Unión, que Obama pronunciará este miércoles ante ambas Cámaras del Congreso y en el que expondrá sus prioridades legislativas para este año.

Según apuntó la Casa Blanca, este discurso tendrá como ejes la economía, la educación, la energía y un llamamiento a dejar atrás las divisiones partidistas en Washington.

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