Obama afirmó que insistirá en la reforma de salud

Los demócratas admiten que su aprobación será más difícil tras el revés electoral en Massachusetts
Tras la derrota electoral en Massachusetts el martes pasado, el presidente Barack Obama afirmó que continuará luchando para aprobar la polémica ley de la reforma del sistema de salud, a pesar de que ya no tiene la "supermayoría" en el Senado.

La aprobación de la reforma de salud ha sido considerada una prioridad en la agenda de Obama, que ayer tampoco pudo cumplir con otra promesa electoral: el cierre de la prisión de Guantánamo.

"Pienso mantener la batalla por una reforma real y significativa del sistema de salud", dijo el mandatario norteamericano, que reconoció que será difícil aprobar las reformas.

"Siempre supe que sería difícil", señaló Obama. "No me voy a retirar simplemente porque sea duro. Vamos a seguir trabajando para sacar esto adelante con los demócratas y los republicanos."

Sin embargo, la presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, dijo anteayer que carece de los votos suficientes para aprobar el proyecto de la reforma de salud. Y el senador electo por Massachusetts, Scott Brown, declaró en la campaña por la banca en ese estado que votaría en contra de la reforma. Con su victoria, los republicanos alcanzaron los 41 votos necesarios para bloquear el tratamiento del plan de reforma en el Senado.

No quedan muchas esperanzas de que la versión actual del proyecto sea aprobada. "En su forma actual, sin cambios, no me parece posible aprobar el proyecto del Senado en la Cámara [de Representantes]... No veo que tenga votos suficientes en la actualidad", dijo Pelosi.

Después del triunfo de Brown, muchos legisladores demócratas dijeron que aspiran a un proyecto más modesto. La nueva versión podría estar centrada en reducir la práctica de las empresas de seguros de negar cobertura a los enfermos y subvencionar a las personas de bajos ingresos y de las empresas chicas a costear la adquisición de una póliza.

Pelosi coincidió con el presidente de la comisión de salud del Senado, el demócrata Chris Dodd, que afirmó que los legisladores deberían hacer una pausa para reflexionar "de un mes o seis semanas".

El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo anteayer que Obama se tomará su tiempo para decidir cómo actuar. El jefe de la Caca Blanca declaró en una entrevista con la cadena ABC que había "elementos básicos" de la reforma sanitaria con los que tanto republicanos como demócratas están de acuerdo y sobre los que ambas partes deben unirse.

"Sabemos que necesitamos una reforma de los seguros de salud, que las compañías de seguros médicos se aprovechan de la gente. Sabemos que tenemos que incluir algún tipo de control de los costos, porque si no, nuestros presupuestos van a estallar", dijo el presidente estadounidense.

Por otra parte, ayer venció el plazo que Obama se dio para cerrar la prisión de Guantánamo. Recién llegado a la Casa Blanca, en enero de 2009, el flamante mandatario firmó la orden de clausura del penal a orillas del Caribe, en un acto simbólico de ruptura con la política de detención de su predecesor, George W. Bush. Pero la iniciativa se desinfló ante la oposición de los legisladores, inclusive de su propio partido, a aceptar a los presos en territorio norteamericano.

Una comisión estatal concluyó que unos 50 prisioneros que aún permanecen en Guantánamo deberían seguir detenidos sin proceso, incluso tras el cierre de la instalación, según informó el diario The Washington Post .

La comisión aconsejó liberar a por lo menos 110 de los actuales 196 prisioneros, que 35 de ellos sean juzgados ante un tribunal por sospechas de terrorismo. El resto sería demasiado peligroso como para ser liberado.

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