Obama advirtió a Wall Street que impondrá más regulaciones

Lo dijo en un discurso al cumplirse un año de la caída del banco de inversiones Lehman Brothers. "No podemos permitir que la crisis financiera se repita", afirmó al anticipar mayores controles. Hubo críticas de la banca y de la oposición.
Frente a la feroz oposición de la derecha conservadora, el presidente Barack Obama no se rinde. Después de haber pronunciado un discurso sobre la reforma sanitaria que provocó una enorme manifestación en Washington en contra de su presidencia, Obama abordó ayer otro tema altamente conflictivo: la reforma del sistema financiero. En ambos casos, lo que está en juego es el alcance de la intervención del Estado en el mercado. La discusión no es nueva. Pero este año es más virulenta que nunca.

Al cumplirse un año de la quiebra de Lehman Brothers, que fue la primera señal de alarma de la profunda crisis que vivió el país luego, Obama pronunció un discurso en el Federal Hall donde el presidente George Washington juró su presidencia, en 1789, en lo que hoy es el corazón de Wall Street. Frente a unos 150 banqueros, operadores y legisladores especializados en finanzas, reiteró que cree en la iniciativa privada y en la libertad de mercados. Advirtió, sin embargo, que para que "la historia no vuelva a repetirse" es necesario imponer nuevas regulaciones a la actividad bancaria y financiera.

"No volveremos a los días en que las conductas irresponsables y excesos no controlados condujeron a la crisis, en que la motivación de muchos fue el apetito por las ganancias rápidas y los bonus de fin de año exagerados", dijo. Obama insistió con la necesidad de instrumentar la reforma regulatoria descripta en un documento de 85 páginas presentado por el Tesoro en junio pasado y cuyo puntos principales son la creación de un agencia de federal de la defensa del consumidor para supervisar las hipotecas y los tarjetas de crédito; la expansión de la autoridad de la Reserva Federal para que pueda monitorear los riesgos sistémicos de la economía; ajustes en la regulación de los bancos; y la creación de un mecanismo que permite al gobierno nacionalizar una institución en quiebra. Los lobbystas del sector financiero liderados por la Cámara de Comercio creen que la Agencia de Protección de los Consumidores incrementará los costos, reducirá las opciones que tienen los consumidores y además desalentará la innovación.

Desde Nueva York, Obama les prometió que no había presentado su candidatura a la presidencia "para rescatar a los bancos e intervenir en el mercado de capitales", dijo. "Fue la ausencia de regulaciones la que condujo a la extraordinaria intervención del gobierno; fue la falta de reglas sensatas, a las que tan frecuentemente se oponen los que hablan de libertad de mercados, la que irónicamente condujo a un rescate mucho más intrusivo de lo que cualquier demócrata o republicano, progresista o conservador pudiese haber propuesto o predicho", afirmó.

Una de las medidas que incluye la reforma de Obama que más oposición ha generado es el poner fin a los abultados bonos anuales que reciben los ejecutivos de los bancos. Obama todavía no había terminado de hablar ayer cuando la asociación de bancos internacionales más poderosa del mundo, el Instituto de Finanzas Internacionales, que reúne a más de 300 bancos, divulgó una carta dirigida a Obama en la que expresa su total oposición a que el gobierno se entrometa en el tema de las remuneraciones.

Éste es uno de los asuntos más importantes de todos los que serán discutidos en la reunión cumbre del G-20 la próxima semana en Pittsburgh. El presidente francés Nicholas Sarkozy ha dicho que, si la cumbre no hace nada a este nivel, si no avanza en el proceso de regulaciones a nivel internacional, él podría abandonar Pittsburgh antes de que termine la reunión.

Obama, sin embargo, tiene el frente interno bien complicado, Al terminar su discurso en Nueva York, el presidente del comité central republicano, Michael Steel, dijo que "para el estadounidense promedio la mejor medida de si la economía está bien o no es si tiene un trabajo para poder pagar la hipoteca, la cuota del auto y alimentar a sus hijos. Para los más de 3 millones de personas que perdieron su trabajo, las políticas del presidente son un fracaso."

Así las cosas, las discusiones en el Congreso en torno a la reforma del sistema financiero se anuncian tan agitadas como la que tiene lugar sobre la reforma sanitaria. Obama detenta en Diputados una mayoría absoluta pero en el Senado le falta un voto para poder impedir que los republicanos bloqueen estos proyectos de leyes.

Comentá la nota