Obama acompaña el giro del poder mundial hacia la región asiática

Por: Jorge Castro

El diálogo entre el presidente norteamericano y el de China es primordialmente estratégico, antes que económico.

El viaje de Barack Obama a Asia sigue la línea y el sentido del giro del poder mundial, que pasa, irreversiblemente, del Oeste al Este, del Atlántico al Pacífico. Los países emergentes y en desarrollo representan hoy más de la mitad del PBI mundial en capacidad de compra doméstica (PPP). Más importante es que, en el boom previo a la crisis (2003-2008), los emergentes crecieron dos y tres veces más rápido que los avanzados (6% vs. 2%/3% anual). La crisis amplió la distancia entre los polos de la economía mundial, hasta alcanzar 7 puntos porcentuales en 2008 y 5 en 2009.Asia es la región central del mundo emergente y China el eje de Asia. Allí está el núcleo del cambio en la estructura de la acumulación mundial y el centro del giro del sistema de poder internacional. Estados Unidos y China son los dos países más importantes del mundo y la cabeza de la globalización. Combinados representaron casi 50% del crecimiento de la economía mundial entre 2003 y 2008. Son las principales potencias comerciales y su intercambio duplica al que lo sigue en orden de importancia. EE.UU. es el mayor país deficitario en cuenta corriente y China, el superavitario principal. La República Popular es la primera acreedora de EE.UU. desde 2008: 60% del déficit fiscal estadounidense es financiado por China.

El diálogo entre las dos principales potencias es primordialmente estratégico y sólo accesoriamente económico. Obama y Hu Jintao tratan ante todo la gobernabilidad del sistema mundial. El encuentro se asemeja más al diálogo de Richard Nixon y Henry Kissinger con Mao Tse Tung y Zhou Enlai en 1972 -sobre cómo enfrentar al "expansionismo soviético"- que a las negociaciones de los responsables del Tesoro o de los Bancos Centrales.El déficit de cuenta corriente de EE. UU. es la mitad de lo que era en 2006 (3% vs. 6% del PBI); y el superávit chino será este año de 5% / 6% del PBI, tras haber sido 11% en 2007. China crece ahora (9% anual) a través del aumento de la demanda doméstica y el mercado interno; el ahorro individual en EE. UU. (7% del PBI) es el mayor desde la década del ´50.

Por eso las empresas transnacionales comienzan a dirigir sus inversiones hacia el mercado interno chino, a diferencia de lo que sucedió a partir de 1991, en que lo hicieron en su segmento exportador (60% de sus exportaciones son obra de las empresas transnacionales). El viaje de Obama a Asia indica que EE.UU. se adapta a un proceso que comenzó hace dos décadas y que se desplegará en los próximos 20 o 30 años. La adaptación de EE. UU. a la nueva estructura del poder mundial muestra dos dimensiones: en primer lugar, la aceleración de su conversión en una sociedad del conocimiento, fundada en la alta tecnología y en un nivel creciente y elevado de innovación. La economía de EE. UU. creció 3.5% anual y 5.2% el PBI industrial en el tercer trimestre del año; pero la productividad, el indicador que revela el grado de innovación y reestructuración de su sistema económico, aumentó 9% (6.4% en el segundo trimestre). La mutación estadounidense es una respuesta a la necesidad, porque el giro del poder hacia la región asiática es sinónimo de la más gigantesca revolución industrial de la historia del capitalismo.

Obama también acentuará la condición de EE.UU. como país del Pacífico -cuyo eje es California-, integrado a la región de mayor crecimiento, poblada por 3.300 millones de personas. Los 10 países del ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) negocian un acuerdo del libre comercio con China, Japón y Corea del Sur (ASEAN + 3): con EE.UU. podría ser ASEAN + 4. El giro del poder mundial hacia Asia está en su fase inicial. Obama lo comprueba y lo acompaña.

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