Oasis de llamas y olivos escondido entre los senderos

A sólo cuatro minutos del centro de la ciudad de Merlo se encuentra el Establecimiento Merlín, un espacio donde animales y plantas conviven junto a la familia Buquet desde hace 15 años. Una propuesta de turismo rural para llenar el alma.
Luego de atravesar un camino de tierra que conjuga montes y casas de diferentes tamaños, un cartel de madera raído pero convincente indica que allí, dentro de ese campo, está encerrado el “mundo en un lugar” de alguien. Sólo basta llegar a la tranquera para ser atendido por un muchachito de sonrisa fácil, cuyas manos embadurnadas de tierra recién soltaban la pala y se apresuraban a abrir el candado. El siempre vigente recurso del grito para dar alerta lleva a que una mujer deje los quehaceres domésticos de la casona ubicada a pocos metros para que comiencen a corporizarse los argumentos que gestaron el cartel de la entrada al Establecimiento Merlín.

En ese predio de unas 50 hectáreas, ubicado apenas a cuatro minutos del centro de Merlo, conviven Eduardo, Alicia y Rocío Buquet, sesenta llamas, caballos, perros, un añejo olivar y una visión abierta e inconmensurable de la sierra del Comechingones. Todos conforman una suerte de gran familia en la que el contacto diario permite descifrar señales en la mirada del otro sin necesidad de que medien palabras, donde las personalidades se respetan y la naturaleza dispar de sus integrantes no supone barrera para el trato personalizado y cariñoso.

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