"Nunca usé las uñas largas".

RIVER: Gallardo dice que le causa gracia que le digan "Araña" y aunque minimiza el incidente con el Pato en la Copa 04, admite que "me dio vergüenza lo que hice". Cuenta que a su hijo mayor le gusta Buonanotte y asegura que River puede ganar el domingo.
Por más que lo intente, le cuesta mirar fijo. Sus ojos van y vienen. Nada se le pasa. Observa quién entra a la sala de prensa, se fija que la gaseosa que le sirvan sea light y, casi en el mismo movimiento, pispea el cuestionario que le preparó Olé. Como adentro de la cancha, controla todo. Y después de preguntarle qué le genera volver a la cancha de Boca, en apenas un puñado de palabras Marcelo Gallardo demuestra que no hace falta clavar la vista para leer lo que se viene. "Sí, ya sé, ustedes quieren saber si va a ser especial por aquel incidente con el Pato", anticipa. Y ahí nomás, responde. "Para mí, lo que pasó en aquella Copa (NdR: en la semi de la Libertadores 04 fue expulsado y se cruzó con Abbondanzieri), ya fue".

-¿Sí, ya fue?

-Totalmente. Fue un hecho que me dio pena protagonizar, que me dio vergüenza. Se me salió la cadena. Tuve un momento de saque total y del que me arrepiento hasta hoy.

-¿Volviste a hablar con Abbondanzieri al menos?

-Me lo encontré, sí. Pero no tocamos el tema. Aunque sé que está todo bien.

-¿El domingo habrá saludo entonces?

-Seguro. Salvo que él piense lo contrario, y que yo todavía no me haya enterado, para los dos forma parte del pasado. En el fútbol nos conocemos todos y sabemos quiénes son los buenos, los malos, los mala leche...

-Pero sos consciente de que los hinchas de Boca te van a volver loco...

-Obviamente, me van a putear como lo hacen todos los hinchas de nuestros rivales. Pero en la calle nunca tuve un problema.

-¿Ni siquiera por el apodo que te pusieron?

-¿Qué apodo?

-Araña.

-Ja, ja, ja. Me causa gracia que me digan araña. Porque en realidad, si ves las imágenes de TV, lo que yo quiero hacer es sacarle la cara, empujarlo, pero bueno, al final no salió así.

-Por las dudas, esta vez cortate bien las uñas antes de salir a jugar...

-Ja, ja, no hace falta. Yo nunca usé las uñas largas. Además, decí que esto no le pasó al Tolo Gallego, porque hubiera sido peor: lo agarraba con la uñita del dedo chiquito que se afilaba y chau. Lo arruinaba.

-¿Y en lo futbolístico quién creés que puede arruinar a quién?

-Sinceramente, no veo un favorito. Los dos queremos ganar. A nadie le sirve no perder. Y a nosotros, llevarnos el triunfo nos serviría para terminar de convencernos de que podemos pelear el título.

-¿Hoy no están convencidos de que se puede?

-Hoy hay que mejorar. Tenemos que jugar más, tranquilizarnos, que la necesidad de ganar no nos vuelva locos. No puede ser que seamos tan confusos con la pelota. Si bien reconozco que no tenemos un súper plantel, es evidente que hace falta rendir más.

-¿Cuánto extrañás al River de tu primera etapa en el club, el de los 90?

-No soy nostálgico ni de aferrarme terriblemente a lo que uno ha vivido. Tengo buenos recuerdos de esos días, pero no voy más allá. Me parece odioso comparar al campeón del 96 ó 97 con el River de hoy porque no son lo mismo. Uno se debe adaptar y adecuar a lo que hay.

-¿Y qué tienen hoy para ganarle a Boca?

-Un equipo que más allá de jugar mal, no se da por vencido. Que mostró carácter para sobreponerse a resultados y climas adversos. Y buenos jugadores.

-¿Fabbbiani es uno?

-A Cristian hay dos maneras de analizarlo. Como jugador tiene unas condiciones enormes. Y lo valoro muchísimo.

-¿Y la segunda?

-El tiene un personaje y a algunos les cae bien y a otros mal. El tema es que en el fútbol no está bien visto mostrarse y sobre el que lo hace se dice que es un vendehumo.

-¿Y él lo es?

-No. Es un gran pibe, de buen corazón, que generó un cimbronazo en los hinchas y eso es importante. Lo ideal para nosotros es que explote en la cancha todo su potencial.

-¿Tus hijos agarraron la Ogromanía? ¿Te pidieron la careta de Shreck?

-No, no llegaron a eso.

-El único ídolo sos vos.

-No tanto, ja, ja, ja. Me destacan pero, lamentablemente, más por la afinidad de padre e hijos.

-¿Y a quién admiran?

-Nahuel, el más grande, es el más apasionado. Cuando estábamos en Estados Unidos estaba loco por Buonanotte. Me preguntaba cómo podía jugar tan bien siendo tan chiquito.

-¿Y vos a quién seguís?

-Hay muchos chicos que juegan bien en River.

-¿Y en Boca?

-También.

-¿Te traerías a alguno para jugar en River?

-Uno o dos, pero no los voy a nombrar para que no se agranden...

-¿Y vos te agrandás ante los elogios? Riquelme dijo que eras el mejor.

-Yo quiero jugar. Cuando estaba afuera del país, siempre que se acercaba el superclásico me daban ganas de estar acá. Por eso disfruto el presente.

-¿Llegás entero?

-Llego bien. Contra Gimnasia fue la primera vez desde que volví que no me tuve que infiltrar. Y eso suma. Estos son clásicos de los que no me quiero borrar nunca.

-¿Aunque no estés al 100% físicamente?

-No es lo mejor. Pero el último súper que jugué en cancha de Boca estaba medio desgarrado y aunque al final no se me dio, así y todo tuve chances de hacer un gol. Por eso todo esto es relativo.

-¿Y te imaginás haciendo un gol?

-Sería un sueño, pero no me vuelvo loco. Yo quiero ganar, eso sí.

-¿Qué pensás de que Ischia haya dicho que contra River le fue bien hasta en Chacarita?

-No sé, no me gusta prenderme en eso. Reconozco que hay personajes que pueden poner pimienta y hasta suenan simpáticos como lo era Ramón Díaz. Pero a mi no me van a escuchar haciendo una declaración fuera de lugar.

-¿Vos vas a hablar adentro de la cancha?

-Yo voy a tratar de hacer lo que más me gusta: jugar bien y ganar.

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