"Nunca tuve feeling; siempre me dejaron de lado y después querían mi voto"

"Nunca tuve feeling; siempre me dejaron de lado y después querían mi voto"
Sostiene que las únicas que la protegieron en estos dos años fueron María Irene Blanco (eseverrista) y Liliana Schwindt. Por eso quería votar a la oficialista. Pero le dijeron que hasta el propio Mauricio Macri salió a ordenarle que votara a Cominotto y Urlézaga. "Yo no los quería votar, no tengo feeling con ellos", asegura. Dijo haber pasado grandes angustias.
Carola Patané (Unión Pro) es la única concejal macrista que resiste en el Concejo Deliberante con su propio bloque. Tuvo un protagonismo inédito en los días previos a la asunción de los nuevos concejales, cuando se produjo el cambio de autoridades y de relación de fuerzas en el deliberativo. Es que su voto era definitorio. Ella, proveniente de las huestes de Mauricio, protegida de la diputada nacional Gladys González, había decidido votar para la presidencia del Concejo a la eseverrista María Irene Blanco por cuestiones afectivas y solidarias. El juego de presiones a su alrededor fue escandaloso. Los llamados "hacia arriba", su decisión de abstenerse y finalmente la obligación de votar el acuerdo que de "arriba" había bajado para la ciudad: Coalición Cívica y Macri - De Narváez. Ella se queja de que "nunca me tuvieron en cuenta y ahora me presionan por mi voto", dice que "nunca tuve feeling con Urlézaga y Cominotto y no los quería votar" y la angustió que "se negociara y se acordara en los mismos términos que se critican". En su inocencia, dice ella, creyó que los términos podían ser otros. Pero la diputada macrista Gladys González le decía "estamos hablando de política, Carola...".

Tiene 38 años, un bebé -Valentino- de cuatro meses y medio y una vida hasta los 18 años en Chillar. "De acá no me voy más", asegura. Y dice que el próximo candidato a intendente por un espacio que por ahora une a Macri y a De Narváez "tiene que ser Julián Abad".

-¿Cómo fue que usted pasó de votar a la oficialista María Irene Blanco, luego a la abstención y por último a apoyar a Franco Cominotto para la presidencia del Concejo?

-Mi voto era para María Irene Blanco. Lo hablé con Marcelo Urlézaga (Unión Celeste y Blanco de De Narváez) sabiendo de la posible unión del bloque nuestro con el suyo, como para ponernos en sintonía. El me dijo que no sabía si se iba a postular como presidente del Concejo, que no lo tenía decidido. Yo había dicho claramente que a Franco Cominotto no lo quería votar. Todo esto se decidió en los últimos tres o cuatro días. Cuando se hizo público que yo quería votar a María Irene Blanco para presidir el Concejo, Urlézaga llamó a Buenos Aires, dijo que yo me cortaba sola, que no consensuaba. Y empezaron con que no tenía que votar a María Irene porque me iba a quedar pegada al kirchnerismo.

-De todos modos, es difícil creer que usted decidía ese voto por afecto y buena relación. Lo más posible es que existiera una alianza y que el oficialismo le pidiera el voto a cambio de un cargo.

-El oficialismo nunca me pidió el voto, ni que le aprobara el presupuesto. Yo me saco el sombrero. A mí jamás me fueron a pedir el voto. Les voté en contra el presupuesto y la fiscal el año pasado. Pero esto surgió de ver quién iba a ser el presidente del Concejo si el Chango (Alem) se iba. Yo tengo que reconocer que María Irene (Blanco) y Liliana (Schwindt) fueron las que más me ayudaron en estos dos años. No Franco Cominotto. Y él lo reconoció. Nunca me tuvieron en cuenta pero ahora querían mi voto. Yo le dije que la votaba a María Irene. Yo estaba convencida de que con ella podíamos llegar todos los bloques a consensuar más que con Franco por su forma de ser. Se lo dije a él, Franco, yo con vos no me siento cómoda, porque es lo que vos decís y basta. Tantas veces han venido a pedir apoyo y después salieron como los únicos autores de los proyectos. El en ese momento me dijo "yo hasta las siete y media voy a seguir rosqueando". Y se refería al mismo día de la asunción.

-A usted la presionaron todos, entonces.

-Ya desde el sábado el diputado Juan Carlos Morán (Coalición Cívica) que la conoce a Gladys González (diputada nacional del PRO) le había dicho "tenemos el voto de Urlézaga y Milesi y necesitamos a Carola Patané. Porque está favoreciendo al oficialismo". Insistían que de una u otra manera, votando o absteniéndome, quedaría pegada al kirchnerismo. Y nada que ver con lo que pensé yo. Por ahí pequé de inocente por ser nueva. Yo, si no la podía votar a María Irene me iba a abstener. Llegó el lunes (día de la asunción de los nuevos concejales) y fue un día terrible. Mil rumores: que va Marcelo, que va Milesi, que va Cominotto. Y yo medio de rehén por mi voto. A las cinco y pico de la tarde me llama Gladys González. Me dijo "Mauricio Macri en persona tomó participación en esto. Dijo que en Olavarría había una concejal del Pro que estaba queriendo votar al kircherismo. Y que la orden de él es no votar a nadie que sea kirchnerista". La negociación fue con Morán y Gladys González. En esta semana están viniendo los dos a Olavarría para dar su aval al arreglo. A pesar de mi desacuerdo. Que quede claro. Yo siempre he sido orgánica con mi partido, leal y obediente a mi referente que es Gladys. Pero así llegué angustiada a la sesión y me levanté y me fui cuando terminó, no me quedé a saludar ni nada. Yo no fui contra mis principios pero voté algo que no quería.

-Entonces fue contra sus principios.

-Parecería que sí. De mi partido nunca me pidieron nada pero la línea siempre la seguí. Esto fue en contra de lo que yo pensaba que era lo mejor para mí en ese momento.

-¿Le insistieron con conformar un solo bloque con Urlézaga y Milesi?

-Gladys González me lo preguntó y yo le dije que prefería un interbloque. Porque si estoy desdibujada ahora, con ellos quedo totalmente desdibujada. Pero sí les dijo claramente: si Carola les va a dar el voto, la vicepresidencia segunda es para ella. Yo estaba recaliente... no quiero nada, le decía...

-¿Cómo se ubica ahora en todo este escenario nuevo?

-Quiero que quede claro que esto no significa para mí ni más sueldo ni más poder. Uno tiene que ser responsable, yo nunca voy a llegar a subir. Lo que sí les voy a servir a ellos para poder ser interlocutora con el oficialismo. Ellos no tienen diálogo con el eseverrismo y cuando se juntan se matan. Siempre fueron la contra y el oficialismo, en el estado en que quedó, se lo va a hacer pagar. Yo quiero dejar aclarado que con los oficialista tengo la misma relación que antes. María Irene sabe cómo se dio todo. Tengo muy buena relación y me gustaría que el Concejo funcionara bien, que no hubiera peleas; porque se perjudica la gente. Va a ser difícil sacar temas importantes si no ponemos buena voluntad.

-¿Cuál es su proyecto personal?

-Ahora, seguir trabajando, hacer más de lo que he hecho, recorriendo los barrios con la gente. Me gustaría meterme más a laburar en la cosa diaria con la gente.

-Ahora comienza la carrera para el 2011. ¿Cómo está parado Julián Abad cuando lo que se dice es que usted y Gladys González lo corrieron del escenario?

-Los referentes que puso Gladys de la Séptima en la Provincia son los concejales. Julián sigue siendo el presidente del partido, yo lo respeto y estoy al lado de él. Yo entré al Concejo en su lista.

-Pero la sensación de todo el mundo es que lo bajaron de la lista de concejales, de las referencias y lo dejaron en el llano.

-Es la sensación afuera, pero desde adentro te digo que no. En lo que hace a la lista de concejales, si hubo una mano negra, no me lo dicen ni me lo van a decir nunca. Tengo que creer que fue como lo cuentan ellos. La última vez que vino Francisco (De Narváez) volvió a decir que Abad era nuestro candidato para el 2011.

-Indudablemente va a haber internas entre Urlézaga y Abad. Su candidato, por supuesto...

-... es Julián y le gana. Julián tiene una imagen y votos de diferentes sectores que no creo que junte Marcelo. Julián siempre tiene ganas de estar y no es nada inocente. Sabe que tiene que salir a la cancha. No va a estar dentro del Concejo pero tiene que salir. El apoyo del Pro lo tiene. Ahora debe elaborar una estrategia para salir a mostrarse.

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