"Nunca pensé que jugaría en Peñarol".

"Nunca pensé que jugaría en Peñarol".
El plan de Leo Gutiérrez era retirarse en Atenas, pero surgió una oferta tremenda de Peña y se irá a Mardel por dos años.
Estuve mal toda la semana que se hicieron las negociaciones. No fue fácil para mí. Pero hay que dejar el corazón de lado y pensar en el bienestar de su familia. Es un laburo".

Mudarse no figuraba en sus planes. Hace 15 días nomás, tras obtener su tercer título liguero con los cordobeses, Leo Gutiérrez contaba en Olé: "Ni en pedo cambio de aire. Rompí tanto las pelotas para volver a Córdoba. ¿Te creés que ahora me voy a ir así nomás? Me quiero quedar, retirarme acá, es mi casa... Amo Atenas y Córdoba. Jugaría cuatro o cinco años más y sería el hombre más feliz del mundo".

La vida que pensaba tener el ala pivote en las sierras hasta extinguir su exitosa carrera se cortó de repente. Sorpresivamente, surgió Peñarol seduciéndolo con una propuesta por dos temporadas bajo un contrato de $1.300.000. Irresistible. Leo tiene 31 años y sabe que es el momento para hacer la última diferencia. Atenas, que había vencido al Milrayitas en la última final, no pudo competir en la batalla por retener al jugador más dominante de la competencia que quedaba suelto (Román González, el otro, había dejado Peña por Quimsa). La oferta del Griego se había elevado en los últimos días a $600 mil, pero era sólo por un año ya que es el tiempo de gestión que le resta Felipe Lábaque en la presidencia. El martes a última hora, Leo se juntó con el directvo anunciándole su mudanza de Córdoba a Mar del Plata, cristalizando el pase más conmovedor de los últimos tiempos. Anoche, Gutiérrez habló con Olé.

-¿Por qué el cambio?

-Se dio así. No llegué a un buen acuerdo económico con Atenas y Peñarol me propuso dos años con una cifra considerable, que no podía rechazar. Atenas se acercó un poco en los últimos días en la de un año, pero no fue suficiente. Hizo todo el esfuerzo, pero lamentablemente nos inclinamos por irnos de Córdoba. No fue fácil para mí, pero es un nuevo desafío.

-¿Te duele irte de Atenas cuando habías dicho que te retirarías ahí?

-No pasa por conformismo. Me sentí muy bien en el equipo, pero esto es un trabajo y tengo que pensar en el futuro económico de mi familia. Me duele irme de Atenas. Quise volver a Córdoba para salir campeón y fue maravilloso. Ahora tengo un desafío nuevo, lindo, sé el esfuerzo que hizo Peñarol por llevarme y ahora me voy a deber a esa camiseta. Intentaré hacer una buena Liga. Siempre voy a tener el corazón en Córdoba y en Atenas.

-¿Cuánto influye la presencia de Sergio Hernández como entrenador?

-Bastante porque siempre es importante tener un técnico de jerarquía. Sirve de mucho. En su momento, estuve con Magnano en Atenas y con Lamas en Ben Hur. Son entrenadores muy prestigiosos y te dan un gran alivio tenerlos.

-¿Imaginabas que algún día pasarías a Peñarol?

-No, la verdad es que nunca pensé que jugaría en Peñarol. Pero jamás cerré las puertas de ningún equipo. Siempre había estado cerca de ir, los dirigentes quisieron llevarme varias veces. Pasaba que estaba muy bien en otros clubes.

No lo imaginaba por su mala relación con la hinchada marplatense. Todo arrancó tras los Juegos de Atenas 04, cuando lo catalogaron de Cebador Olímpico por haber jugado pocos minutos con la Selección. La enemistad creció en la 06/07, con Gutiérrez y Boca frustrando a Peña en la final. Hace poco, el de Marcos Juárez tiró que "el clásico más fuerte de la Liga es Peñarol contra Gutiérrez". Es imaginable que ese odio se transformará en amor si el club puede cortar la sequía de 15 años sin títulos locales.

-¿Cómo creés que será tu onda con los hinchas?

-Ahora los tengo de mi lado. Se terminó el clásico. Era lindo enfrentar a Peña por lo que hacían. Ojo, siempre me lo tomé bien y con calma porque la cuestión no pasaba de un insulto. Las palabras pasan, no una agresión. Ojalá apoyen al equipo como lo hicieron hasta ahora.

-Te llevan para el título.

-No digo que voy a ser campeón, pero trabajaré para darle todo a Peñarol.

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