"Nunca más habrá rehenes de un banco"

"Nunca más habrá rehenes de un banco"
En una ambiciosa jugada, el presidente de Estados Unidos busca limitar el tamaño de las entidades y separar la banca comercial de los negocios especulativos. Si se aprueba, los gigantes JP Morgan Chase y Goldman Sachs deberán reestructurarse.
Barack Obama volvió a jugar fuerte. El presidente estadounidense anunció ayer una reforma en el sistema de regulación financiera. Las medidas presentadas buscan restringir el tamaño de las entidades y también separar la banca comercial de los negocios puramente financieros.

"Los contribuyentes americanos nunca más serán rehenes de los bancos que son demasiado grandes para caer", arengó el mandatario. Los gigantes JP Morgan Chase y Goldman Sachs deberían reestructurarse si se aprueba el plan oficial.

El proyecto debe pasar por el Congreso, en el que los demócratas ya no tienen mayoría. Las principales bolsas del mundo cerraron en baja impulsadas por la caída de las acciones de las entidades financieras.

"Aunque el sistema financiero es hoy mucho más sólido que hace un año, sigue funcionando con las mismas reglas que permitieron ponerlo al borde del derrumbe", aseguró Obama.

La propuesta oficial prohíbe que los bancos comerciales sean propietarios o patrocinadores de fondos de riesgo (hedge funds). Tampoco permite que realicen operaciones de trading o especulación bursátil con su propio dinero.

Actualmente la porción de depósitos de un banco estadounidense no pueden superar el 10% del total del mercado. Con la reforma presentada ayer Obama busca que se incluyan dentro de ese porcentaje los fondos sin depósitos. Con esa regla se restringen el tamaño y el acaparamiento de mercado de los grandes bancos.

El analista internacional José Siaba Serrate explicó, en diálogo con este diario, que las reformas intentan separar los riesgos. "La banca comercial concentra activos de menores riesgos, son básicamente depósitos con garantía. En cambio la banca de inversión se dedica a actividades más riesgosas en el mercado de capitales", detalló el economista.

En 1933, luego del crack de la bolsa que sumió al país en la Gran Depresión, las autoridades monetarias dictaron el Acta de Glass-Steagall en la que dispusieron regulaciones financieras con el objetivo de separar la actividad comercial del mercado de capitales.

Así funcionó el mundo financiero norteamericano durante décadas hasta que en 1999 la ley fue derogada por el Acta de Modernización de Servicios Financieros, que les dio a los bancos la posibilidad de operar simultáneamente en banca comercial, financiera y de seguros.

El especialista en finanzas internacionales Luis Palma Cané opinó que es necesaria una nueva regulación para adecuarla a los productos financieros actuales. Además aseguró que está bien separar dos negocios distintos porque tienen riesgos distintos.

La reforma financiera es una petición que fue muy escuchada desde el estallido de la crisis. En la cumbre del Grupo de los 20, en abril del año pasado, los países más industrializados y algunos emergentes se comprometieron a aumentar las regulaciones para evitar debacles como la que sacudió el mundo a fines de 2008.

Las miradas estaban puestas en Estados Unidos, el epicentro del estallido, pero la lucha de intereses demoró la discusión. Finalmente Obama, en medio de un clima electoral desfavorable, se enfrentó a los bancos.

"Mi determinación de reformar el sistema se ve reforzada cuando veo un retorno a las viejas costumbres por parte de las empresas que luchan contra la reforma y cuando veo beneficios récord en algunas de las mismas firmas que aseguran que no pueden prestar más dinero a las pequeñas empresas o mantener bajos los intereses de las tarjetas de crédito", arremetió Obama.

Con la victoria del republicano Scott Brown, que obtuvo la banca de Massachusetts ocupada históricamente por el demócrata Ted Kennedy, el partido de Obama perdió la hegemonía en el Congreso.

Ahora el oficialismo teme por el rumbo del plan de salud, que fue el caballo de batalla del presidente. En medio de este panorama, Obama dio otro paso y se jugó con la reforma financiera. La oposición calificó la medida como populista.

Ahora la propuesta debe pasar por el Congreso y ahí se define para dónde se inclina la balanza. De un lado están los contribuyentes, del otro los bancos. Resta ver quién pesa más.

Derrumbe en los mercados

La presentación del plan de Obama tiró los mercados para abajo. El Dow Jones descendió un 2% impulsado por la caída de las acciones de las entidades financieras. Los títulos del JP Morgan Chase se derrumbaron un 6,6% y los del Bank of America, un 6,2%.

Las del Citigroup bajaron un 5,5%, las del Morgan Stanley un 4,2%, mientras los papeles del Goldman Sachs retrocedieron 4,1 puntos porcentuales.

El mal clima bursátil se expandió por todo el mundo: en Madrid el Ibex perdió 2,3 puntos, el CAC de París bajó 1,7% y el FTS londinense perdió un 1,6%. La bolsa porteña cayó un 0,5% pero en el Bovespa perdió 2,8 puntos. El petróleo siguió la baja y cotizó u$s 76 el barril de WTI, pero la soja subió a u$s 350 la tonelada.

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