"Nunca en mi carrera había besado una camiseta...".

INDEPENDIENTE: Pusineri sabe que, con Racing, dio otro paso hacia el bronce en el Rojo. "Me faltaba un gol en un clásico", disfruta. Ahora sueña con ser campeón como técnico.
No se trata de cracks prefabricados. Porque el asunto, en algún punto, ya excede lo meramente deportivo. La idolatría, por caso, más allá de cualquier artilugio publicitario, es un constructo sin precio. Limpio como pocas cosas en este mundo ultraprofesionalizado donde ahora sos Dios y mañana un Diablito del montón. Claro que, con Lucas Pusineri, la regla presenta su excepción. ¿Se puede hablar de romance en el fútbol? Cuando la platita no contamina las raíces, ese perdido touch amateur, la respuesta es sí. Pasaron seis años y moneditas de aquel, hoy, añejo cabezazo a Boca. Y una docena desde que la pelea por un sueldo. Sin embargo, y aun sin grandes exigencias, con 32 años se empeña en reinventarse. Es eso o la nada, el banco, el ostracismo, el campeón enclencle que no puede con sus piernas. Pero en el Ducó escribió la enésima página de su Corín Tellado. Y no sólo por la épica de ofrecerle otra vez su testa prolijamente peinada a miles de gargantas. Algo más fuerte todavía. Más simbólico. "Nunca, en mis 12 años de carrera había besado una camiseta...", asegura en Domínico San Lucas, la estrella del día, tras su grito determinante en el clásico. "Me acordé del gol que le hice a Huracán en el 2002. Salimos a gritarlo con el Pocho (Insúa) sin entender nada. Uno no sabe festejarlos bien...", bromeó. Habían pasado 699 días desde la última vez. Y muchas historias mínimas. Pero ayer se divertía premiando sus mejores fotos del domingo.

-De suplente en las primeras fechas a la tapa de Olé. Pasa el tiempo y te empeñás en dejar atrás el gol del Apertura 02...

-La carrera del jugador tiene muchos picos. Altos y bajos. A veces jugás, a veces no. Estás lesionado, expulsado, el técnico no te cita, bajos rendimientos, hacés un gol. La tranquilidad es su mejor virtud. Tratar de mantener el equilibrio.

-Pero el emocional lo perdiste el sábado. Y el hincha sabe distinguir cuando el jugador se besa la camiseta por sentimiento o por tribunear...

-Fue una descarga. Euforia. Aunque no fue un acto de demagogia. Salió. Espontáneo. En 12 años de carrera nunca lo había hecho. Fue insólito pero bien de adentro. Yo no oculto nada.

-¿El Rojo es tu casa?

-De hecho, volví tres veces. Quiere decir que estoy muy emparentado con la institución. Pero quiero mantener la calma. No todo es color de rosa.

-¿Por?

-En el torneo pasado las cosas no nos fueron bien y no ganarle el viernes a Gimnasia en La Plata sería volver al punto de partida.

-¿Fue un volver a vivir?

-Yo siempre viví...

Pusi afloja. Habla un lunes. Raro. Y la concesión se asemeja con el respeto. Hasta mete camisita, jean y zapatos. Se viste para la ocasión. Le explica el triunfo a Racing a Macaya y se instala en las pantallas de TV. Tantas veces te mataron, tantas resucitarás... Como la cigarra.

-¿Fueron injustos? ¿Te dejaron de lado, Lucas?

-No miro eso. Mis análisis llevan detrás un fundamento. Pero ahora prefiero no mirar atrás. Vivir el presente. Del sábado hasta hoy.

-Miremos para adelante entonces. ¿Adónde vas?

-Uno siempre tiene cosas por ganar. El partido del viernes, por ejemplo. Queda un Clausura por jugar. La historia del club obliga a pelear el campeonato.

-¿Habrá que concientizarse que todos los rivales que restan, de la fecha 4 a la 19, son Racing?

-Sería bárbaro encontrarle regularidad a las victorias. Nuestro mensaje, igual, debe ser de mente fría. Festejamos el triunfo pero sin irnos de mambo, sin declaraciones exultantes. Los pies sobre la tierra.

Pusi no cambia. Ni su viejo auto. Pensar que, libre de San Lorenzo, entró por la ventana al plantel del Tolo Gallego y arrancó como suplente de Toti Ríos. Hasta que fue titular por primera vez ante el Globo en Patricios e hizo un gol para comenzar a convertirse en el ícono Rojo siglo XXI. Aunque el bajo perfil le muerda la lengua. Jamás se hará cargo de su don. Para Lucas, la transformación en tótem, no se compra en una farmacia. -Si mañana, en 20/25 años, una empresa de indumentaria deportiva lanza una campaña y le agrega a cada camiseta el nombre de un ídolo de Independiente... ¿Leés el PUSINERI en el pecho?

-¿La verdad? No.

-¿Qué? ¿No te da el status de ídolo todavía?

-Mantengo la humildad.

-No te olvides. El cybervoto es de los hinchas...

-Eso fue marketing.

-Pero no toda idolatría es acción de marketing...

-Seguro. ¿Mi gol a Boca ya fue elegido como el más gritado de la historia, no?

-Centro de Rivas, gol a Abbondanzieri. ¿Se te cruzó por la cabeza cuando fuiste a buscar el tiro libre de Montenegro?

-Ni ahí. Salté un poquito más que Yacob y el uruguayo (Rodríguez), que me pegó una piña también, je. Pero ya quedó en el recuerdo. Aquel gol nos dio un campeonato sobre el final. Esta fue la apertura de un clásico. Dos cosas importantes pero diferentes. Ojalá sea un nuevo hit, je.

-Al menos, este 2-0 será recordado como "el partido del gol de Pusi...".

-Y... Era lo que me faltaba. Partido trascendente, un clásico a cancha llena...

-¿Y estás completamente seguro de que Benjamín Agüero no va a llevar el PUSINERI en el pecho?

-Veremos si tengo la suerte de ser entrenador y poder ganar algo. Como el Pato Pastoriza: campeón como jugador y como técnico...

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