Numerosas veredas rotas afean la ciudad y causan problemas

Se trata de un viejo problema que sigue sin resolverse. En los barrios, el centro y en algunos paseos, el estado de las aceras deja mucho que desear. Sólo la mitad de los propietarios intimados accede a efectuar los arreglos. El rol que cumple el Municipio
Con sólo recorrer cualquier sector de Mar del Plata es fácil comprobar que la carencia de veredas reglamentarias, así como el deterioro de muchas de las ya existentes, constituyen uno de los puntos flojos de la ciudad. Baldosas flojas y/o rotas, irregularidades ocasionadas por las raíces de los árboles e inesperados desniveles abundan tanto en la zona céntrica como en los distintos barrios, provocando múltiples inconvenientes.

Sabido es que la construcción y mantenimiento de las veredas tiene que ver con la adecuada accesibilidad y transitabilidad; y que el buen estado de las mismas, esencial para garantizar la seguridad de los peatones, hace también a las condiciones estéticas y funcionales de la ciudad.

Aunque el Reglamento General de Construcciones establece que la conservación en buen estado de las veredas es algo que le corresponde a los frentistas, la realidad demuestra que hay muchos que se olvidan de cumplir con esa obligación.

La normativa municipal dispone que en caso de incumplimiento o cuando razones de urgencia lo aconsejen, el Departamento Ejecutivo podrá proceder en forma directa o por contratación a la realización de los trabajos que sean necesarios, por cuenta y cargo de quien resultare responsable y sin perjuicio de las sanciones que pudieran corresponder de acuerdo al Código Contravencional Municipal. Pero en la práctica, al menos por ahora, esto no sucede debido a la inexistencia de partidas afectadas a tal fin.

Más aún: tiempo atrás el Concejo Deliberante presentó un proyecto que, entre otras cosas, solicitaba al Departamento Ejecutivo que estableciera un plan integral de acciones tendientes a la construcción, reconstrucción y reparación de veredas (mediante llamado a licitación pública y pago obligatorio); sin embargo, la iniciativa no prosperó.

Explicaciones

En diálogo con LA CAPITAL, José Luis Carpinelli -director de Obras Privadas- y Jorge San Martín -jefe de fiscalización de la mencionada dependencia-, si bien admitieron que "el arreglo integral de las veredas es un tema aún no resuelto en su totalidad," comentaron que, "alrededor del 50% de los frentistas que son notificados acceden a repararlas; la idea no es sancionarlos sino hacer que se ocupen de llevar adelante los arreglos", dijeron. Sin embargo, aclararon que "no siempre es fácil localizar a los titulares de los inmuebles; hay veces que es prácticamente imposible porque cuando una propiedad se vende, los adquirentes no siempre se presentan en el Municipio; en estos casos, para poder efectuar los arreglos, se está viendo la posibilidad de incluir una partida en el Presupuesto que permitiría hacer contrataciones directas; después habría que ocuparse de cobrarle al propietario", consignaron.

Más tarde, luego de recordar que "un gran relevamiento que se hizo a principios de 2008 permitió labrar numerosas actuaciones", puntualizaron que "lo que pasa con los que no cumplen no es de nuestra incumbencia; es una cuestión que deben resolver los Tribunales Municipales de Faltas".

Reglamento

El Reglamento General de Construcciones (Ordenanza 6.997/87) establece que todos los propietarios de inmuebles -incluidos los baldíos- ubicados en zonas urbanas del Partido, están obligados a construir y mantener en buen estado de conservación el cerco y la acera. Con relación a las veredas, consigna que cuando se encuentren destruidas o removidas en forma tal que dificulten o impidan la libre circulación peatonal deberán ser reparadas o reconstruidas a fin de encuadrarlas en las disposiciones vigentes. Y que la reparación se efectuará por mitades, en el sentido longitudinal, no debiendo iniciarse la construcción de la segunda etapa antes de librar al tránsito peatonal la parte terminada.

El rol del Municipio

A través de la Dirección de Obras Privadas, la Municipalidad se encarga de realizar inspecciones en la vía pública. Cuando verifica que una acera está deteriorada, notifica al propietario frentista que está obligado a repararla.

Asimismo, teniendo en cuenta que una vereda rota además de dar un mal aspecto constituye un riesgo para los transeúntes que circulan por ella, solicita su cooperación para mejorar la estética y la seguridad de la ciudad.

Por otro lado, le informa que en un lapso de 30 días corridos se volverá a inspeccionar la propiedad; y que en caso de que el inconveniente no se haya subsanado, en cumplimiento de las ordenanzas vigentes se labrará un acta de constatación destinada al Tribunal Municipal de Faltas.

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