Números en rojo, cuentas en negro.

Números en rojo, cuentas en negro.
Por: Maximiliano Montenegro.

La economía se desliza por el tobogán. La AFIP buscará apuntalar el IVA con premios semanales. E intimó al Santander a que revelara la identidad de los clientes argentinos estafados por Madoff.

Todos los números que no pasan por el lápiz mágico de Guillermo Moreno titilan en rojo en el tablero del Ministerio de Economía. La producción automotriz se derrumbó el 54% en enero, las exportaciones caen en volumen por tercer mes consecutivo –con los números provisorios de enero que arroja la Aduana– y la recaudación se desinfla más rápido que lo esperado. En los despachos oficiales circula, además, otro dato inquietante: en enero la producción de hierro y acero se redujo el 60 por ciento. El indicador no sólo refleja el ajuste de la industria automotriz y de las exportaciones, sino también la parálisis de la construcción, motores del crecimiento en los últimos cinco años.

Como destaca el economista Lucas Llach en su blog, la catástrofe económica en el mundo no distingue entre países grandes y pequeños, de Oriente u Occidente, ricos o pobres. Según las últimas cifras (noviembre o diciembre), la producción industrial retrocedió en España, el 19,6%; en Taiwán, el 32%; en Japón, el 16%; en Rusia, el 10,8%; República Checa, el 17,4%, etc., etc. La información sobre Brasil ya tuvo amplia repercusión: la producción se desplomó el 12,4% en diciembre.

En paralelo, en la mayoría de los países, se anuncian saltos en la tasa de desocupación. En España, adonde Cristina llegará este fin de semana, trepó al 13,5%, el índice más alto de la Unión Europea. En Estados Unidos se conoció ayer que enero fue el mes con mayor destrucción de empleo en los últimos 34 años y la desocupación escaló al 7,6 por ciento. En Chile, el desempleo aumentó al 9,7% en diciembre y se prevé que se ubicará cómodamente en dos dígitos en los próximos meses.

De los 41 países con datos para los últimos dos meses, que releva The Economist, en sólo cinco la producción industrial es mayor que la de un año atrás.

“La situación económica es mucho más compleja de lo que piensa Néstor”, dijo esta semana Alberto Fernández a un grupo de colaboradores. “El 96% de nuestras exportaciones se dirigen a países que están en recesión”, aseguró.

El ex jefe de Gabinete, que restableció el diálogo con Kirchner en las últimas semanas, no imagina un futuro político fuera del kirchnerismo. Sin embargo, está preocupado por el microclima que se vive en Olivos. Le comentó al ex presidente sobre los números de la caída en la producción siderúrgica, que, a la vez, le habían acercado alarmados funcionarios del equipo económico. “Eso es una operación de Techint”, fue la respuesta.

¿Y las luces rojas que se encienden sobre la recaudación? “No existe ningún problema con la recaudación; creció el 11% en enero”, le retrucó el ex presidente. Fue en vano el intento de Fernández por explicarle que, con una inflación real de entre el 15 y el 20% en el último año, esa suba nominal de los ingresos fiscales implicaban una caída en términos reales por primera vez en la era K.

Pese a todo, Fernández logró, al menos, convencer a Kirchner de que era necesario prevenir a la población sobre el desastre económico que acechaba a la economía desde afuera para deslindar responsabilidades propias. “El año 2009 puede ser el más difícil de los últimos cien años”, exageró esta semana el ex presidente, sin creerlo, desde una tribuna en José C. Paz. Para un país que vivió, en su historia reciente, el Rodrigazo (1975), el colapso de la tablita de Martínez de Hoz (1981-82), dos hiperinflaciones (1989-90) y el estallido de la convertibilidad (2001-02), sonó a impostado. Y lo fue.

DILEMAS. En Estados Unidos se debate cómo profundizar la política keynesiana para salir de la crisis. Salvataje a los deudores hipotecarios, nacionalización de bancos y más beneficios fiscales a los consumidores están dentro del menú demócrata. “Actuemos rápido para que la crisis no sea una catástrofe histórica”, clamó ayer Obama, para apurar la aprobación del nuevo paquete económico por u$s800 mil millones. En Estados Unidos no hay restricción presupuestaria: se necesitan más fondos, se emiten más bonos del Tesoro, que el mundo sigue comprando. ç

En la Argentina, los dilemas son otros:

1) ¿Cómo hacer política keynesiana cuando los recursos fiscales se achican?

2) ¿Cómo estabilizar la paridad cambiaria, cuando se reduce bruscamente la oferta de dólares y la demanda continúa firme?

3) ¿Cómo se distribuyen los costos del ajuste entre empresarios y asalariados? En un país, donde los números de la pobreza superan el 30%, nivel comparable con los peores tiempos del menemismo.

SORTEO Y PREMIOS. En la AFIP analizan los números de la recaudación con el mismo asombro y dedicación que un entomólogo se dispone a clasificar nuevos especímenes hallados en una isla hasta entonces inexplorada. Todo es distinto de lo observado hasta ahora.

Los impuestos del comercio exterior, puntal de la recaudación en los últimos años, ahora son un lastre, debido a la caída de las exportaciones y de las importaciones. En enero, los ingresos por retenciones disminuyeron el 26%; el IVA Aduana, el 25%, y los derechos de importación, el 16%. El consumo interno y la inflación compensaron parte de ese ajuste: el IVA DGI aumentó el 21 por ciento. “Todavía no se pinchó el mercado interno, pero en los próximos meses no va a alcanzar para compensar, se va a caer también el consumo, la gente está asustada”, admiten en la AFIP.

¿Se podría revertir la tendencia profundizando la lucha contra la evasión? No hay demasiado espacio por ese lado en medio de una moratoria impositiva, dicen los tributaristas.

Para contrarrestar el bajón que se avizora en el IVA, el organismo que conduce Ricardo Echegaray lanzará en las próximas semanas una campaña para estimular el pedido de facturas a los comerciantes por parte de los consumidores. Habrá sorteos semanales con premios y beneficios para aquellos consumidores que carguen los datos de sus facturas en internet, contribuyendo a armar la cadena de fiscalización. La idea es que cada comprador sea un inspector más para la AFIP. Un cero kilómetro por semana será el premio mayor.

El sistema rememora al LoterIVA, que a principios de los noventa promocionaban Cavallo y el ex subsecretario de Ingresos Públicos, Carlos Tacchi. Entonces, los resultados fueron irrelevantes. Sin embargo, hoy, explican en el ente recaudador, la tecnología disponible en internet marca una diferencia importante, si se lograra seducir a un público joven que exija las facturas para luego cargarlas, como un juego, en la base de datos de la AFIP.

SANTANDER, EN LA MIRA. En realidad, la verdadera bala de plata a la que apuesta Echegaray se llama blanqueo. Antes, no pocos funcionarios lo contaban como uno más dentro de la catarata de anuncios intrascendentes, pero en este caso con un alto costo político. Después de que estallara el megafraude de Madoff en el ámbito internacional, en la Casa Rosada empezaron a ver la medida con otros ojos.

El Gobierno pretende aprovechar el temor que causa en los argentinos de ingresos altos, con fondos en el exterior, la desaparición de bancos de inversión de primer nivel y, más recientemente, la estafa planetaria que pergeñó Bernard Madoff, hasta hace algunos meses considerado el genio de las finanzas.

A esos sectores se dirigirá una campaña que buscará que una parte de los u$s120.000 millones de residentes argentinos colocados fuera del sistema financiero local regresen en depósitos o inversiones en la construcción. Para ello, el fisco combinará una política de seducción y de presión.

Dentro de la avalancha de cartas que enviará a distintos sectores para “invitarlos” a participar del blanqueo –después del revuelo que causó el anuncio de que los dueños de cajas de seguridad en los bancos estarán entre los destinatarios– habrá nuevas sorpresas. En los próximos días, saldrán por correo 3.000 notificaciones a jugadores y representantes de fútbol avisándoles que la AFIP los cuenta como uno de los grupos que podrían haber olvidado blanquear sus cuentas.

El jueves por la tarde, inspectores del organismo visitaron la casa central del Banco Santander. Y reclamaron a los ejecutivos de la entidad información sobre los clientes argentinos que invirtieron en el fondo Optimal. El banco español administra ese fondo, que su vez encargó a Madoff la inversión de gran parte del dinero de sus clientes. Se calcula que sólo en Optimal había u$s400 millones de dólares de argentinos que preferían invertir en el extranjero. La AFIP quiere saber si esas cuentas están declaradas.

El banco, que a la vez afronta juicios de clientes argentinos y chilenos damnificados por Madoff, deberá contestar en los próximos días el requerimiento fiscal. Si se negara a brindar la identidad de los titulares de las cuentas, entonces el órgano recaudador solicitaría la información por vía judicial. En el Santander conocen a la perfección el procedimiento, porque el ex titular de la AFIP Alberto Abad es hoy director asesor de la entidad. En medio del viaje de Cristina a España, la affaire amenaza con convertirse en otra piedra en el zapato de Rodríguez Zapatero.

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