Los números muestran que en la gestión de la Alianza se privilegió a municipios propios

Pese a las acusaciones que la Alianza formula por estos días al gobierno provincial, afirmando que las intendencias de la UCR son discriminadas por la gestión justicialista, lo cierto es que los números oficiales muestran que cuando el rozismo fue gobierno las postergadas fueron las comunas del PJ, al mismo tiempo que las del radicalismo recibían un claro trato diferencial favorable.
Eso se nota en el hecho contundente de que en el período 1999-2003 -los cuatro años del último mandato de Angel Rozas como gobernador- el 87,49 por ciento de los recursos destinados a municipalidades fueron para administraciones radicales, mientras que sólo un 12,51 por ciento de esa masa de dinero fue para comunas administradas por la oposición.

Pese a que la relación entre los intendentes y Roy Nikisch fue mejor, las preferencias persistieron, sobre todo en el manejo de anticipos para resolver necesidades coyunturales de financiamiento por parte de los jefes comunales. Más del 90 por ciento de esos adelantos fueron para municipios de la UCR.

Planteo incoherente

Las cifras, procesadas por la Subsecretaría de Asuntos Municipales en base a los registros contables de la Dirección de Programación Presupuestaria y Financiera, surgen de una compilación de los envíos de fondos desde la llegada de la Alianza al poder, en diciembre de 1995.

Aquella vez, Rozas llegó al poder tras ganar una agónica segunda vuelta frente al candidato peronista, Florencio Tenev. Pero en la primera vuelta, donde se jugaban diputaciones e intendencias, el PJ había logrado una amplia ventaja, por lo que se quedó con la mayoría de los municipios. Incluso Resistencia fue para el peronismo, con Rafael González como intendente.

En 1999 Rozas logró su reelección y avanzó en el mapa municipal. A partir de allí y hasta 2003, distribuyó entre las intendencias de su partido 334,9 millones de pesos, sobre un total de recursos de 382,8 millones que eran para las 68 comunas del Chaco. Es decir, transfirió a los intendentes afines el 87,49 por ciento de esos fondos, mientras que apenas el 12,51 por ciento restante fue para las gestiones municipales opositoras, que recibieron 47,9 millones de pesos.

La relación entre Rozas y los intendentes de otros partidos fue pésima. El gobernador hasta llegó a bloquear la acreditación de fondos ATN enviados por el gobierno nacional, y prácticamente nunca los recibió en conjunto para tratar temas que hacían a la relación entre el Estado provincial y los comunales.

Con Nikisch la situación fue distinta. A poco de asumir, el nuevo gobernador recibió a los intendentes, aunque luego ese tipo de reuniones no tuvieron la frecuencia esperada. Sin embargo, los municipios le reconocieron el apoyo para la realización de obras públicas.

Pero aun en ese tramo del gobierno aliancista hubo un claro trato preferencial para los intendentes radicales a la hora de anticipar fondos de las partidas de coparticipación municipal. En el primer año de su mandato, Nikisch sólo dio anticipos a municipios de la Alianza, y en 2005 los adelantos fueron en un 95,7 por ciento para las intendencias de su propio signo político y el 4,3 por ciento restante para las de la oposición.

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