Los números mágicos

Por: Ricardo Roa.

Se sabe de sobra: el kirchnerismo sobredimensiona los números, los minimiza o directamente los dibuja, según mejor le convenga. Kirchner llegó a decir que tiene una "imagen positiva de entre el 48% y el 52%". Habrá hecho el testeo en la Quinta de Olivos: no hay una sola encuesta que diga eso, sino todo lo contrario. En las más favorables, apenas supera el 20%.

Esta misma semana, una entidad de consumidores dio cuenta de un aumento de la canasta familiar del 5,6% en diciembre ¿Alguien puede pensar que el INDEC reconocerá una suba en los productos básicos apenas parecida? A lo sumo, y si no tiene más remedio, admitirá que la inflación está para arriba. Esta vez, tocará dibujo.

La inflación está efectivamente acelerándose, tanto que ya es un dato caliente del año que comienza. El proceso preanuncia deterioro del salario real o, al menos, puja por los ingresos.

O algo más riesgoso: la espiralización, como advierte Alcadio Oña en Viento a favor en la era K: superávit comercial de US$ 91.203 millones. Así es, por mucho empeño que el INDEC pueda poner en colorear una imagen positiva igualita a la de Kirchner. Lo reconoce hasta Moyano: "La CGT tiene un INDEC propio, el del supermercado y de las amas de casa". El camionero será muy kirchnerista y sacará tajadas de su alianza, pero no come vidrio, aunque su modo de calcular no sea que se diga científico.

Así como lo maneja el Gobierno, el INDEC no tiene cura. Y el ex presidente tampoco. Puede insistir, lo más campante, en que no fue derrotado el 28 de junio. O afirmar que en un año ganó un 158% y que esa declaración de bienes "es perfecta". Para un lado o para el otro, siempre los números mágicos. Pero está claro que con la magia sola no alcanza: los argentinos empezamos el 2010 con el nivel de optimismo más bajo desde el regreso de la democracia (ver El optimismo, en el piso de los últimos 27 años ).

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