Los números del escándalo

Por Fernando Laborda

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha encontrado en la carta del papa Benedicto XVI en la cual instó a los argentinos a reducir "el escándalo de la pobreza y la desigualdad social" un nuevo argumento para rechazar una rebaja en las retenciones a las exportaciones del campo. Pero no ha podido librarse de serias contradicciones vinculadas con otro escándalo: el del gasto público.

"No se va a desfinanciar al Estado nacional para transferirles recursos a los terratenientes", repiten casi a coro hombres del kirchnerismo.

Sin embargo, algunas acciones del Gobierno parecen ir en sentido contrario y no precisamente para favorecer a los sectores más desprotegidos de la sociedad.

Por ejemplo, desde que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) fue intervenido por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a principios de 2007, el número de empleados de planta del organismo oficial se incrementó en 600 personas, según denunció la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

La desproporción mayor se presenta en la reestatizada Aerolíneas Argentinas, que ya le está costando al Estado nacional casi 10 millones de pesos diarios, sin incluir las últimas compras de aviones ni el pago de amortizaciones de capital. Sólo con ese monto, se podría alimentar cada día a algo más de 300.000 familias de cuatro integrantes, tomando estadísticas de sectores privados.

Claro que si nos guiáramos por las menos creíbles estadísticas del Indec, según las cuales el costo de la canasta alimentaria para una familia tipo es de apenas 14 pesos diarios, los números serían más sorprendentes todavía. De acuerdo con esas cifras del organismo oficial, con los 9,6 millones de pesos diarios que pierde Aerolíneas, se les podría dar de comer a nada menos que 685.714 familias argentinas.

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