Los nuevos soldados del modelo kirchnerista.

Por: Fernando Laborda.

SI de algo se jactó siempre Néstor Kirchner es de su capacidad de coacción. Pero esa facultad es hoy discutida.

En especial tras el conflicto con el campo, empresarios, sindicalistas y gobernadores les han perdido el miedo a los Kirchner. El ex presidente se desvela por renovar aquel poder de disciplinamiento.

Los últimos días pusieron de manifiesto una nueva paradoja en el grupo gobernante. Mientras Néstor Kirchner confía para el éxito de la gestión gubernamental en soldados forjados a su imagen y semejanza, como Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray, parece depender cada vez más en el terreno electoral de figuras que se le parecen muy poco, como Carlos Reutemann.

La única fidelidad al kirchnerismo radica hoy en las lealtades presupuestarias. Los Kirchner lo saben. De ahí que su máxima preocupación pase por los fondos de la Anses manoteados a los afiliados a las extinguidas AFJP y por la acción que desarrollará el flamante titular de la AFIP.

Echegaray no se pone colorado a la hora de admitir que, para él, la AFIP es un engranaje del poder político. Se diferencia de Alberto Abad, para quien este órgano debía ser aséptico e independiente del resto de los cuerpos del Estado.

No vine a hacer equilibrio en el cargo , se le escucha decir al nuevo jefe de la AFIP. Reconoce que con una economía en crecimiento y precios de commodities en alza es fácil recaudar. Pero que en un escenario como el actual, con una economía que ha dejado de crecer y, por si fuera poco, en un año electoral, la política tributaria no ofrece alternativas: H ay que hacer cirugía mayor.

¿Qué significa cirugía mayor para Echegaray? No me voy a disfrazar de Papá Noel ni me voy a parar en la puerta de los hoteles alojamiento para sorprender a evasores. Pero habrá que hacer algo intermedio , señala.

Cree que en la Argentina se ha perdido la costumbre de exigir tickets en los comercios, que hay que combatir la proliferación del uso de facturas apócrifas y atacar la competencia desleal de productos importados, especialmente del sudeste asiático, para defender la industria nacional.

Promete que los centros comerciales que han hecho un culto de la informalidad no quedarán en pie. Y menciona específicamente a La Salada, una de las mayores ferias ilegales de América latina, que, enclavada en Lomas de Zamora, da trabajo a unas 6000 personas y, según distintas estimaciones, movería el equivalente de entre 7 y 9 millones de dólares por semana.

¿Se puede dejar en la calle, en un año electoral y en un contexto de aumento del desempleo, a todos los trabajadores informales de La Salada, tras años en que las autoridades nacionales y provinciales hicieron la vista gorda ante semejantes irregularidades? Parecería utópico. Por eso Echegaray sueña con armar desde la AFIP una alianza entre las pymes que sufren la competencia de los artículos importados y los sindicatos, para que se le dé ocupación a toda esa gente.

Además, se proyecta incorporar a la AFIP a unos 2400 empleados de las ex AFJP, que recorrerían las calles para combatir el trabajo en negro y generar recursos para la seguridad social.

Echegaray ya actúa como un superministro. Pero se ve a sí mismo como el general de una legión romana formada por 25.000 personas, el total de trabajadores de su administración. Y dice ser consciente de que si quien manda carece de objetivos claros, los legionarios podrían terminar sin rumbo alguno, como cuando los romanos saqueaban ciudades enteras y cometían toda clase de excesos. Asegura que eso no le ocurrirá: El único técnico de carrera que llegó a la AFIP soy yo. Tengo 16 años de experiencia aduanera y hasta fui delegado gremial del personal de la Aduana .

Su gran batalla comenzaría hacia agosto, cuando finalice el plazo para el blanqueo de capitales y la regularización tributaria, cuyo borrador de reglamentación estará la semana próxima en la Casa Rosada.

¿Cómo será la relación con el campo? No se habla de persecuciones. Pero sí de mecanismos de persuasión sobre la conveniencia de que las entidades rurales no entorpezcan la marcha del Gobierno en un año electoral. Kirchner y sus soldados conocen bien la máxima vandorista: P ara negociar, primero hay que golpear.

El futuro del campo no es la única duda que despierta la nueva AFIP. El polémico blanqueo de capitales encontrará en Echegaray a un fiel ejecutor de la ley, pero no a alguien preocupado por el origen de esos capitales.

El núcleo del modelo K 2009, con Amado Boudou administrando el pozo Bidú de la Anses para que los jubilados financien obras públicas, Moreno controlando los precios y el Indec, y Echegaray recaudando, encuentra límites frente a las elecciones.

Si bien en el último tramo del año pasado la recaudación aumentó en términos nominales, ya está disminuyendo en términos reales, con lo cual hemos ingresado en zona de recesión. La fuga de capitales en 2008 supera la de 2001 y se acerca peligrosamente a los casi 20.000 millones de dólares que la Argentina debe pagar en concepto de deuda a lo largo de 2009. Y el desempleo no sólo no bajará, sino que puede aproximarse a los dos dígitos.

La atomización de las fuerzas opositoras favorecerá al kirchnerismo. Pero sería erróneo calificar como triunfo oficialista el mero hecho de obtener la primera minoría de votos. Renovar un número de bancas legislativas bastante menor que las que se ponen en juego podría ser interpretado como un revés. Y perder en tres o cuatro de los cinco principales distritos del país (Buenos Aires, Capital, Córdoba, Santa Fe y Mendoza), también.

Para colmo de los Kirchner, si bien la oposición definitivamente no unificará listas de candidatos en 2009 -más allá de algunos acuerdos distritales entre la Coalición Cívica, la UCR y el socialismo-, se advierten acercamientos entre sus dirigentes que podrían dar lugar a un acuerdo programático o a una agenda legislativa común, que serviría de paraguas para las listas opositoras. La principal coincidencia de los últimos días fue la necesidad de una boleta electoral única, que evitaría el robo de boletas en los cuartos oscuros, como el denunciado en los comicios presidenciales de 2007. Una iniciativa semejante fue presentada por el senador de la Coalición Cívica Samuel Cavanchik y acompañada por radicales y socialistas, además de ser bendecida por el justicialista Felipe Solá y dirigentes macristas.

La virtual candidatura presidencial de Reutemann, cuyo perfil presenta notorias diferencias con el de los Kirchner, obligaría a la oposición a transitar la búsqueda de consensos más amplios.

¿Podría ser el ex gobernador de Santa Fe un candidato potable para el kirchnerismo? Hoy por hoy, no hay para Néstor Kirchner otro postulante potable para 2011 que no sea él mismo. Pero es obvio que si la economía y la paciencia de los argentinos le juegan en contra, Kirchner tendrá que buscar otra alternativa. Y Reutemann le ofrecería, de llegar a la Casa Rosada, cierta confianza de que no impulsaría un juicio de residencia contra sus antecesores en el cargo. Por ahora, para el kirchnerismo, Reutemann es sólo la mejor opción a mano para enfrentar al socialismo en Santa Fe.

Claro que el ex corredor de Fórmula 1 parece consciente de que tener a Kirchner de copiloto, a su lado, puede significar una debilidad, un abrazo del oso, más que una garantía de triunfo.

Los Kirchner están ante un nuevo ciclo en el que deberán resignarse a que buena parte de los candidatos del PJ hagan campaña proselitista sin encendidas defensas de la gestión presidencial. Deberán hacer algunas concesiones en materia de federalismo y de política agropecuaria si no desean que algunos gobernadores se unan al coro del cordobés Juan Schiaretti, quien ya pidió de viva voz una rebaja en las retenciones a la soja. Y si no quieren que el campo les haga perder el tan preciado control de la calle.

Parece un hecho: los Kirchner aún tendrán que tragarse varios sapos para hacer un digno papel electoral.

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