Nuevos indicios apuntan al pago de sobreprecios en Aerolíneas

La compra de 20 aviones tendría un costo extra de US$ 68 a 122 millones para la compañía.
Desde dentro de Aerolíneas Argentinas, nuevas pistas abonan las sospechas de sobreprecios en la controvertida compra de 20 aviones a la fábrica brasileña Embraer, más allá de los "adicionales" que la dirección estatal de la compañía aérea cita para justificar los valores de la operación, cercana a los US$ 700 millones.

Esas pistas llegaron a manos del juez federal Sergio Torres, a cargo de la investigación que incluyó un allanamiento a las oficinas centrales de Aerolíneas a principios de este mes. Figuran en un escrito que presentó el abogado Ricardo Monner Sans, quien calló quiénes son sus informantes. Sólo aludió a "expertos" que intentan "parar la interminable pendiente de la corrupción" en el país.

La controversia se centra en cuál es el verdadero costo de esos "adicionales" que el secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi definió como "chiches" ante el Congreso, aunque la presidenta Cristina Kirchner justificó como parte de una "cuestión esencialmente política" propia de la relación estratégica con Brasil.

Desde Aerolíneas Argentinas, por lo pronto, justifican que esos "opcionales" encarezcan hasta el 20% el valor final de la operación que se cerró sin licitación, por medio de una compra directa. Cada avión pasaría de unos US$ 29 millones a US$ 34,9 millones, según reveló LA NACION a fines de septiembre pasado.

Según la documentación ahora en poder de Torres, sin embargo, los "adicionales" que negoció Aerolíneas no serían tales, sino los normales de todo avión que construye hoy Embraer. Más aún, de acuerdo con el contrato que se negoció, al valor de US$ 34,9 millones debería sumarse otro US$ 1 millón -siempre por avión- por el ítem "entretenimiento en vuelo", es decir, las pantallitas de televisión que se colocan en el respaldo de cada asiento.

"Todos los ?opcionales´ detallados en el punto Optional Equipment deberían ser equipamientos estándar de cualquier avión salido de fábrica, que se ajusta al requerimiento operativo básico de cualquier comprador y de la autoridad aeronáutica del país de matriculación para una aeronave afectada al transporte de pasajeros", argumentó Monner Sans, en base a las 72 hojas de documentos de esos "expertos".

TACA paga menos

El letrado también presentó un cuadro comparativo con datos públicos que circulan en el sector aeronáutico sobre, por ejemplo, la operación que concretó la aerolínea TACA con Embraer. Cada avión le costó US$ 31,5 millones, según detalló la revista Aircraft Commerce en su edición de junio/julio de este año.

"Es destacable que la operación de esta empresa [por TACA] fue sólo por cinco aviones con opción a seis. La Argentina compró? veinte", ironizó Monner Sans, en lo que concluyó que evidencia un "grosero sobreprecio" en la operación de Aerolíneas. "¿Cuánto se debió pagar por 20? Deberá tenerse en cuenta que la financiación no influye en el precio porque la fábrica lo cobra de contado, ya que es el Banco [por el Bndes brasileño] el que otorga el crédito", alertó. Para el letrado, el sobrecosto oscila entre los 68 millones y los 122 millones de dólares.

De hecho, otras dos publicaciones especializadas -Ascend - V1 Market Commentary y Airline Fleet Management- fijaron precios de lista promedio para ese modelo E190AR inferiores incluso al que negoció TACA. Lo cifraron en 28,8 y 29 millones de dólares, respectivamente.

Para Torres, el objetivo mediato de su investigación es determinar con la ayuda de algún perito del sector aeronáutico cuál es el precio válido de mercado de esos aviones de Embraer. Y de encontrar sobreprecios, podría ordenar que Aerolíneas suspenda la compraventa, según indicaron fuentes judiciales a LA NACION.

El primer paso de la pesquisa, sin embargo, se concentra en la revisión de los documentos obtenidos durante el allanamiento de la compañía. De allí podría surgir, por ejemplo, que el entonces presidente de Aerolíneas y actual ministro de Justicia, Julio Alak, reclamó durante una reunión de directorio a principios de este año que el precio por avión resultaba muy alto y debería reducirse, tal como informó LA NACION en septiembre último.

"Luego se logró que Embraer bajara el precio 3 millones [de dólares] por unidad", comentó a LA NACION uno de los participantes de aquella reunión de directorio, que aportó otro dato: Alak habló con la fábrica brasileña de sus sospechas sobre sobreprecios y quien participó en las discusiones para bajar los costos de la operación fue uno de los miembros del directorio, Héctor García Cuerva.

En la pesquisa judicial, además, todavía no apareció el nombre de Manuel Vázquez, el controvertido asesor del entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, que sí figura en otros expedientes como el supuesto dueño del avión y el yate utilizado por el ex funcionario como si fueran propios.

Aprovechando su portugués fluido, que aprendió durante sus cinco años como gerente general de una subsidiaria de Bunge y Born en San Pablo en los años 80, según reconstruyó LA NACION, Vázquez habría actuado como intermediario entre Aerolíneas, Austral, la brasileña Embraer y otro potencial vendedor, Airbus.

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