Nuevos focos de conflicto

En los barrios Abel Amaya e Isidro Quiroga ocuparon tierras durante la noche del jueves, mientras en avenida Rivadavia y Juan XXIII las tierras reservadas para la escuela del padre Juan Corti fueron testigo de una maniobra aparentemente realizada sólo para llamar la atención sobre este tema que explotó en Comodoro.
En el Abel Amaya, uno de los sectores de ocupación tiene problemas de salinización del suelo, aunque ayer al mediodía sumaban unas 60 las familias dispuestas a levantar allí sus hogares. En su mayoría son familias jóvenes, con hijos, que acompañados por sus padres sostienen las ocupaciones.

Sobre avenida Congreso, pasando Lisandro de la Torre, los nuevos ocupantes decidieron plantar banderas e instalarse allí. En ese sector, la Congreso divide los barrios Isidro Quiroga y Abel Amaya; de un lado y del otro se tomaron tierras.

Seis familias fueron las primeras en asentarse en un terreno pegado al plan de viviendas. Allí demarcaron y pusieron carpas. Mientras, un grupo de padres acompañaron a sus hijos, matrimonios jóvenes con chicos. “En mi caso, vine con mis hijos a acompañarlos porque conmigo viven él, la señora, su hija; y también mi hija y sus hijos. No podemos seguir viviendo así; mis hijos hace rato que vienen llevando papeles a la Municipalidad y al IPV pero nunca tuvieron respuestas. Yo los podía tener en la casa; ahora ya no puedo”, comentó José González, que vive hace 15 años en el Isidro Quiroga.

Mirta Coñuecar también estaba en la ocupación colaborando con su hija que “había ido a ocupar tierras en el Moure, pero llegaron los dueños y los sacaron; después fueron al Quirno Costa y pasó lo mismo; por eso ahora se vinieron todos acá. El barrio los apoya a los chicos, incluso vino el vecinalista a manifestar su apoyo y los convocó a llenar planillas para que no los de-salojen”.

Los ocupantes del sector con salitre indicaron que uno de los sectores fue rellenado con al menos un metro de tierra, por lo que esperan no tener problemas por eso.

La instalación de carpas comenzó el jueves a la noche pero ayer a la mañana seguía llegando gente; algunos colocaban sombrillas para protegerse del sol y otros comenzaban a instalar las estructuras de la casas de madera.

Los vecinos comenzaron a marcar terrenos de 10 por 20, que son medidas universales.

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