Nuevos y estremecedores datos sobre la muerte de Víctor Jara

Nuevos y estremecedores datos sobre la muerte de Víctor Jara
Un ex conscripto señaló que Jara murió porque un subteniente jugó a la ruleta rusa con el cantautor chileno. Luego de matarlo, ordenó descargar "ráfagas de fusiles en el cuerpo del artista"
El asesinato de Víctor Jara, el folclorista chileno ultimado en el estadio de Santiago tras el derrocamiento de Salvador Allende mediante un golpe de Estado liderado por el general Augusto Pinochet el 11 de setiembre de 1973, conmocionó a la sociedad del país trasandino. Ahora, cuando salen a la luz nuevos datos sobre su muerte, la indignación parece otra vez hervir en la sangre de los ciudadanos que aún no ven cerradas las heridas de una dictadura sangrienta.

Durante aquella fatídica fecha, más 500 estudiantes y profesores se amotinaron en la Universidad Técnica del Estado en Santiago, entre ellos el propio Jara que era docente de la institución. Ese hecho llevó a la reacción de los militares, quienes irrumpieron allí y detuvieron a los manifestantes, llevándolos al estadio.

Una vez allí, según declaró el ex conscripto - hoy detenido - José Alfonso Paredes en coincidencia con otros prisioneros, Jara fue interrogado en dos oportunidades y fue sometido a torturas, entre las que se cuentan la rotura de sus manos mediante golpes con las culatas de las armas.

Luego, según consta en la declaración judicial de Paredes, un subteniente "comenzó a jugar a la ruleta rusa con su revólver apoyado en la sien del cantautor. De allí salió el primer tiro mortal que impactó en su cráneo". "El cuerpo de Víctor Jara cayó al suelo de costado. Paredes observó cómo se convulsionaba. Y escuchó al subteniente ordenarle a él y a los otros conscriptos que descargaran ráfagas de fusiles en el cuerpo del artista", agrega el escrito.

Para darle sepultura

Luego de su cruel asesinato, el cuerpo de Jara, junto al de otros prisioneros, fue trasladado como NN al Instituto Médico Legal (IML), donde Héctor Herrera Olguín, ex funcionario del Registro Civil, lo reconoció y ayudó a la viuda del músico, Joan Turner, a darle sepultura.

Según recordó, el 16 de septiembre, cuando fue enviado al IML, un empleado le reveló que entre los 300 muertos que había en ese lugar estaba el cadáver del folclorista y se lo mostró. La imagen, que aún hoy cala hondo en la memoria de Herrera Olguín, era la de un Jara torturado, con tierra en las heridas, pero "una mirada tranquila".

El ex funcionario del Registro Civil anotó el número de ficha y sus huellas dactilares, comprobó que era el músico, avisó a la viuda y fue con ella a escondidas a buscar el cuerpo.

Después de esto, el hombre logró sacar el cadáver de Jara del IML, compró un ataud y se lo entregó a su mujer, quien lo sepultó en el Cementerio General, donde aún hoy está, publicó el diario Clarín.

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