Año nuevo con policía porteña

Año nuevo con policía porteña
El jefe de Gabinete macrista fue refractario a los reclamos de la oposición para postergar el debut de la Metropolitana ante los escándalos de espionaje y la suerte de sus dos primeros jefes. Pidió respaldo para endeudar la ciudad y seguir los subtes.
El jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, acudió ayer a la Legislatura para brindar su informe bianual sobre la gestión del gobierno. Allí anunció que, a pesar del pedido unánime de la oposición, "pase lo que pase, la (Policía) Metropolitana va a estar en la calle antes de fin de año" y evitó referirse al escándalo de las escuchas telefónicas y al funcionamiento de la UCEP, la brigada parapolicial que desalojaba indigentes a las patadas. Los representantes de la oposición coincidieron de forma unánime ante la consulta de este diario en que el funcionario "habló mucho y no dijo nada".

"Virtualmente no contestó nada relevante sobre la policía ni la UCEP, y sobre el presupuesto fue vago y genérico –relató Martín Hourest, legislador por el bloque Igualdad Social–. El hecho de que haya estado con quórum más que estricto es una prueba de que aburrió a propios y a extraños." En el mismo sentido se manifestó Aníbal Ibarra (Frente Progresista Popular), que agregó que Rodríguez Larreta "no quiso responder ninguna pregunta sobre el escándalo de espionaje y se escudó en que hay una investigación judicial en marcha, como si eso impidiera que el gobierno dé las respuestas políticas del caso".

Incluso, ante la pregunta de los legisladores, el funcionario negó que existiera una carta de renuncia escrita por Jorge "Fino" Palacios. Tal como publicó Página/12, el mentor de la Policía Metropolitana, al irse de la fuerza, dejó un texto en el que reconocía que "ceñirse a las normas como han sido redactadas y aprobadas no sólo dificultan el armado y funcionamiento de una policía, sino que puede hacer fracasar el proyecto en sí mismo". La historia oficial, que ayer el jefe de Gabinete volvió a sostener, asegura que la renuncia de Palacios se debió a "motivos personales."

Cuestionado sobre la conveniencia de que la nueva policía porteña salga a la calle antes de que se esclarezca el escándalo de espionaje, que derivó en la detención de Palacios y en la renuncia de su sucesor, Osvaldo Chamorro, y en el que el mismo Rodríguez Larreta apareció como víctima, el funcionario aseguró que "la seguridad sigue siendo la mayor preocupación de los vecinos y para el gobierno un objetivo prioritario", por lo que "pase lo que pase la Metropolitana estará en la calle antes de fin de año". El jefe del Gabinete de Mauricio Macri precisó que "el despliegue será paulatino y gradual" y comenzará por "850 efectivos con experiencia policial", aunque para el año que viene se prevé aumentar la fuerza a 2100 policías.

El hombre del PRO también prometió para el 2010 "retomar con fuerza el plan de expansión de subtes". Con ese fin, pidió a los legisladores autorización "para tomar deuda crédito por hasta 350 millones de dólares" para el pago de las obras de ampliación de la red. Los planes de la administración Macri incluyen concluir las ya comenzadas extensiones de las líneas H, hasta la avenida Corrientes y Pueyrredón, B hasta Villa Urquiza y A hasta Rivadavia y Nazca. Además, destacó la necesidad de "recuperar" el espacio público (sin hacer ninguna referencia a la UCEP), para lo cual se instalaron 190 cámaras de seguridad. Por último, expuso los logros en el reordenamiento del tránsito y concluyó su discurso apuntando: "Hemos avanzado en lograr una ciudad más ordenada y transitable porque queremos que los vecinos sean dueños de su tiempo".

Tras la larga exposición, el presidente del bloque de la Coalición Cívica aseguró que el gobierno de Mauricio Macri "sigue con anteojeras respecto de la marcha de su gestión y de los problemas que aquejan a los vecinos". Por su parte, Hourest aseguró que "hay un notorio nivel de ausencia en cuanto al diagnóstico" sobre los problemas reales de la ciudad. Y cuestionó la relación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo. "Esta metodología está agotada, porque el jefe de Gabinete no contesta las preguntas y responde sobre lo que efectivamente se le da la gana –le explicó a este diario–. Esto tiene sentido si produce alguna suerte de intercambio de información y cooperación entre los dos poderes, si no es un decorado tedioso y poco productivo. Rodríguez Larreta no se hace cargo de ninguna cuestión de las que se le plantean."

Comentá la nota