Un nuevo pacto para la "paz social"

Para bien o mal, la gestión del intendente Javier Bertoldi es una gran topadora que se lleva todo por delante. Actúa como si nadie la estuviese viendo, y tal vez ése sea el secreto de parte del éxito que tuvo al cerrar un año caótico y positivo.
Nadie puede explicar por qué un conflicto que empezó con una salvaje toma al corralón, con amenazas a funcionarios y empleados que no se adhirieron a la medida, con delitos como secuestrar vehículos oficiales y todo tipo de escándalos públicos, terminó con un pésimo arreglo para el sindicato, que se fue al mazo y sin chistar en un raro acuerdo político.

El hecho marca un antecedente y una diferencia abismal con la gestión anterior, donde los sindicalistas doblegaron más de una vez la voluntad de un intendente que no tenía la autoridad para decir "esto no se va a pagar" o "están equivocados".

Un sector de los gremialistas sabe que Bertoldi es un hueso duro de roer y que no se amedrentará ante el primer grito. Pero el jefe comunal, entendió también que hay empleados que son muy conflictivos y que tenerlos en contra es algo maligno.

El acuerdo oficial sostiene que el Ejecutivo otorgará 300 pesos "en negro" a partir de enero, y devolverá un mes de los días caídos por la huelga. Para ser claros, el grupo de huelguistas consiguió un "beneficio" que ya se les había propuesto antes de entrar en el conflicto sin fin.

Es decir que Centenario estuvo de rehén de un grupo de insurrectos -como se los denominó- sólo para arrancarle al intendente una suma por única vez, que será dilapidada sin más ni más, en la mesa de Navidad o del Año Nuevo.

En estos días, Bertoldi le bajó el tono a su discurso agresivo que sostenía que había una interna gremial que no dejaba avanzar a las negociaciones para salir del conflicto. Dijo que sólo se trató de "un problema entre los trabajadores".

Para sacarse un problema de encima, el jefe comunal debió vacunarse contra el sistema, que dice que para sobrevivir como intendente de este municipio, hay que pactar con los actores más problemáticos, para poder seguir en gestión.

Nadie ha revelado aún los detalles íntimos del acuerdo, pero si los "trabajadores" salieron contentos con sólo los 300 pesos en negro, significa que no tienen una proyección sindical sólida. De lo contrario, hay partes que no se dicen de este acuerdo.

Lo único cierto es que un aumento en negro no beneficia ni a los empleados, ni tampoco al Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Centenario, que percibe su cuota sindical en base a los aportes en blanco de los agentes.

Si bien para el jefe comunal no hay "ni vencedores ni vencidos", este conflicto ha sido una gran pantalla para tapar grandes decisiones políticas y de Estado, que anteriormente el MPN no se animó, o no pudo realizar para el avance social.

Uno es encontrar la llave que abra los loteos residenciales para urbanizar parte de la zona productiva y atraer así a "nuevos vecinos y contribuyentes" a un Centenario identificado con grupos residuales que viven bajo el amparo de la prebenda.

El otro "caso tapado" es la instalación de una planta de tratamiento de residuos peligrosos en la ciudad. El municipio quiere la radicación de empresas y le otorgó el terreno a una compañía que no tenía la licencia ambiental. El caso demuestra que el intendente avanzará en el 2010 por más proyectos - polémicos o no - y hasta ahora nadie tiene la suficiente autoridad de pararlo.

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