Nuevo negocio: limpiar el pasado de la web

Nuevo negocio: limpiar el pasado de la web
Muchas veces, el nombre de una persona y su historia se publican en internet, y perjudican su presente. Para esto, nacieron empresas que consiguen eliminar el contenido de ciertas páginas que no favorecen a sus clientes
nternet no sólo es universal, sino que también parece ser eterna, al menos su contenido. Es por eso que en Europa y en los Estados Unidos han nacido empresas especializadas en limpiar el pasado de las personas de la web para que sólo aparezca la información buena y que lo destaque.

Una de las compañías encargadas de esto es Hington & Klarsey, una agencia con sede en Inglaterra que se especializa en "e-reputation". El quipo de trabajo está conformado por programadores, juristas y especialistas en comunicación y lo que hace es identificar a los autores y a los responsables de los sitios que nombren y puedan perjudicar a sus clientes. Una vez hecho esto, se les pide que eliminen los contenidos comprometedores o bien que los modifiquen, cambiando el nombre de su cliente por las iniciales.

"Nuestros argumentos son antes que nada de orden moral. Explicamos a los editores que estas informaciones no tienen valor, que son obsoletas por ende. Perjudican a nuestro cliente y no le sirven a nadie", explicó Xavier Desfeuillet, director ejecutivo de Hington & Klarsey.

De todas formas, no siempre se puede llegar al resultado esperado. A veces no se puede identificar a los propietarios del sitio, otras tantas el nombre de una persona aparece en una página oficial, de la cual no se puede eliminar el contenido, mientras que otras también aparecen en los blogs, cuyos autores se niegan a borrar el nombre porque consideran esto como una especie de censura.

Claro que para estos casos hay soluciones. La empresa hace que bajen estos sitios en el orden de resultados de búsqueda de, por ejemplo, Google. De esta forma, se aseguran que el nombre de su cliente recién aparezca en la página 5, 6 ó 10 del buscador, hasta donde casi nadie llega, publicó el diario Clarín.

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