De nuevo los Kirchner dificultan las negociaciones en el Congreso

De nuevo los Kirchner dificultan las negociaciones en el Congreso
Por: Eduardo van der Kooy

Agustín Rossi temería vivir de nuevo una pesadilla que pasó. Al jefe de los diputados kirchneristas no se le dibujó ni una sonrisa, ni una mueca de alivio cuando escuchó las instrucciones de Gabriel Mariotto. El titular del COMFER transmitió a un grupo clave de legisladores oficialistas una directiva que nació en Olivos: "La ley de Radiodifusión hay que votarla como está", ordenó.

Rossi parece bastante acostumbrado a esas instrucciones. Después de la derrota del 28 de junio se había preparado para otro tiempo político, pero Néstor y Cristina Kirchner lo devolvieron rápido a la realidad de ellos. Había pensado abrir el juego de la discusión a los opositores, en especial en temas urticantes como los superpoderes o el INDEC.

Sobre las estadísticas, el oficialismo no aceptó todavía debatir ni en Diputados ni en el Senado. Las facultades delegadas salieron con llamativa facilidad pero los poderes para el jefe de Gabinete ¿discreción para reasignar partidas presupuestarias¿ están anclados en Diputados luego de haber sido aprobados por el Senado. A esos poderes, amén de la oposición, los están objetando aliados del oficialismo.

Rossi jamás oyó de boca de Kirchner o de Cristina alguna palabra concesiva. Así debió maniobrar con las facultades delegadas. Sí, en cambio, escuchó lamentos y reproches. Sucedió por el veto que la Presidenta debió aplicar a una ley que eximía del pago de retenciones a 37 municipios bonaerenses, a raíz de la emergencia agropecuaria.

Aquella falta de elasticidad de los Kirchner lo empujó, en ciertas circunstancias, a situaciones críticas. La pesadilla ocurrió durante la discusión de la resolución 125 sobre las retenciones móviles, que comenzó en ese ámbito con holgura y terminó con una ventaja de apenas siete votos. Esos siete votos fueron producto de modificaciones que el jefe del bloque del PJ realizó sin el consentimiento de los Kirchner. La cuenta nunca fue saldada porque la aventura con el campo terminó naufragando en el Senado.

Rossi supone que la efervescencia social de aquellos días no se repetiría ahora con la ley contra los medios. Pero ese mismo cálculo falló antes: tampoco el jefe del bloque imaginó que el conflicto con el campo llegaría al punto que llegó.

Se van encadenando, a propósito, algunas cuestiones parecidas. De hecho, la dureza de los Kirchner. También la creación de parte del Gobierno de un clima hostil y de confrontación. No existe día, en las últimas semanas, en que no se registre una amenaza o un ataque a un medio de comunicación. Clarín suele ser, en ese aspecto, el blanco preferido. El oficialismo está embarcado además en una carrera contra reloj.

¿Por qué motivo? Por varios. La composición parlamentaria cambiará en diciembre y, sin la mayoría en ambas Cámaras, este proyecto de ley contra los medios carecería de destino. El Gobierno requiere, además, de una aprobación expeditiva en Diputados para que en el Senado no crezcan las dudas y la posibilidad del rechazo. Como sucedió con la 125. A mediados de mes el Congreso recibirá los proyectos sobre Presupuesto, IVA, impuesto al cheque, entre otros. Temas vitales para la gobernabilidad del año venidero. Algunos aliados con que cuenta el oficialismo para la ley contra los medios podrían diluirse en esa discusiones. No sería prudente, por lo tanto, ninguna superposición.

Muchos diputados, incluso oficialistas, no vieron con simpatía la campaña de difamación y acobardamiento lanzada ¿se supone- por algún grupo gubernamental. Esa campaña apuntaría a instalar la idea pública de que los legisladores que no voten a favor de aquella ley lo harían por algún beneficio poco transparente o, tal vez, una extorsión. Mecanismos que el Gobierno practicaría y conocería como las palmas de sus manos.

La intransigencia de los Kirchner tampoco fomenta clima armómico en el bloque oficialista. "No se dan cuenta de que en diciembre cambiará el escenario. ¿De qué se van a disfrazar? ¿De qué nos vamos a disfrazar nosotros?", preguntaba uno de ellos. El nuevo escenario será un Congreso sin mayorías kirchneristas.

La competencia del 2011 también se empieza a mezclar con sus secuelas. Mario Das Neves ha sido el primero en lanzar desde el PJ su candidatura presidencial. El gobernador de Chubut bajó línea a sus representantes en Diputados y el Senado: "Las facultades delegadas (que votaron a favor) eran para garantizar la gobernabilidad. Pero la ley de radiodifusión es el comienzo de un Estado autoritario", comunicó.

Los cinco que se correrán al bando de los votos negativos no parecen, todavía, una alarma para el oficialismo. Pero a Rossi le vuelve siempre la sombra de la vieja pesadilla: con un goteo también comenzó a complicarse el bloque en la época de la 125.

Ese goteo podría convertirse en un trastorno serio en el Senado, si es que el proyecto supera el examen inaugural. En esa Cámara hay dos representantes por Chubut. El voto contrario de ellos colocaría la pulseada política, de nuevo, en una paridad virtual de 36. Como ocurrió con la 125.

Pero no todo es calcado. En aquella instancia el voto de Julio Cobos resultó una incógnita hasta su palabra final. El vicepresidente, ya en otro escalafón, hizo saber ahora su oposición a esta ley contra los medios.

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