El nuevo índice refleja el consumo de sólo una parte de la población

El nuevo índice refleja el consumo de sólo una parte de la población
Representa el 70% del total en lugar del 100% como se hacía antes. También hay menos productos.
Ayer, el Director Técnico del INDEC, Norberto Itzcovich, dio a conocer la canasta ampliada de consumo de bienes y servicios que se utiliza desde abril 2008 para medir el Índice de Precios al Consumidor. Y con eso quedaron confirmadas la mayoría de las críticas que recibió el llamado "IPC Moreno".

La difusión de esta información no es una iniciativa propia del Gobierno, sino que había sido reclamada por la Justicia ante las reiteradas negativas del INDEC de darlas a conocer.

1. Con menos información.

A lo largo de su historia, el INDEC fue actualizando la metodología de cálculo del IPC siempre con el criterio de ampliar la muestra, las variedades y productos relevados y la difusión de los datos. Esta tendencia se quebró el año pasado y el "nuevo IPC" contiene menos información que antes. Ante todo, no es un índice de precios general, que refleja el consumo del 100% de la población, con sucedía antes, sino del 70%. Sigue sin aclararse qué 30% quedó fuera del cálculo y por qué se adoptó ese criterio. Se supone que no se computaron los gastos de consumo del 30% medio-alto. Con esto, se alteró la ponderación o el peso real que cada producto tiene en el gasto promedio de los hogares, distorsionando el resultado.

2. Se achicó la muestra.

La canasta anterior tomaba 818 variedades representativas del 100% del gasto que surgió de la Encuesta de Hogares, sin excluir al 5% de los hogares de mayor ingreso como se había hecho hasta 1999. En cambio, los productos seleccionados en la canasta 2008 se componen de 440 variedades que representa el 70% del gasto total de la población.

3. Más carnes y pan, pero menos servicios.

Con estas distorsiones ahora quedó disminuido el peso de los servicios que más consumen los sectores medios y altos y tienen mayor ponderación lo que consumen las franjas bajas o medio-bajas. Por eso el pan, la carne, la ropa y los artículos para el cuidado personal tienen un peso mayor en detrimento de los gastos de la vivienda, atención médica o de esparcimiento. Sin embargo, el INDEC no explicó cómo obtuvo esas nuevas ponderaciones. Para eso debería difundir la Encuesta de Gastos de los Hogares desagregada, cosa que no ha hecho.

4. Dudas sobre los precios registrados.

Ahora dentro de cada rubro tienen mayor peso los cortes populares o segundas marcas y los productos que están bajo "acuerdo de precios" aunque el consumidor no los consiga con facilidad. Así, por ejemplo, el peso de los productos de panificación en el IPC subió del 3,073 al 7,145 y el de las carnes del 7,369 al 10,017. Así, basta con que en las listas de precios "acordados" buena parte de esos productos no aumenten -como sucede desde hace 2 años-, para que se refleje una menor inflación promedio.

5.¿Y las listas de precios?

Hasta abril de 2008, el INDEC difundía una lista con los principales precios promedios relevados, algo que sólo siguen haciendo las Direcciones de Estadísticas Provinciales. Eso permitía a los consumidores ver a cuánto registraba el INDEC el tomate, la papa o la carne.

Itzcovich justifica que se haya dejado de difundir esa lista con el argumento de que el IPC mide variaciones de precios y no precios absolutos. Pero como dicen muchos especialistas, esa información agregaba mayor transparencia y credibilidad en la población. También se dejó de confeccionar el IPC Nacional, que abarcaba a las principales provincias.

6. No habrá revisión de datos

Itzcovich dijo que no se revisará el índice hacia atrás por las implicancias legales ya que el IPC ajusta el valor de los contratos, como los bonos. Pero el argumento se le vuelve en contra porque si se revisara el IPC con el criterio oficial, el resultado sería una menor inflación y los tenedores de bonos no podrían reclamarle al Estado y hasta deberían devolver la diferencia.

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