El nuevo hospital abrió sus puertas para la gente

Hematología y Hemoterapia es el primer servicio que empezó a atender a pacientes ambulatorios.
Nervios de las empleadas encargadas de atender al público y desconcierto de los pacientes que no sabían dónde dirigirse, fue lo que se vivió en el primer día en el que el nuevo Hospital Rawson abrió sus puertas al público.

Varias veces postergada por las pruebas al moderno equipamiento y por retoques de último momento, recién el jueves el ministro de Salud Pública, Oscar Balverdi, y el secretario de Obras, Carlos Gil, firmaron el acta de traspaso de las nuevas instalaciones que habían sido inauguradas por la presidenta Cristina Fernández el 18 de junio pasado. El traslado de algunos aparatos, aunque la gran mayoría son nuevos, empezó el sábado, pero recién ayer el moderno centro asistencial abrió sus puertas para los primeros enfermos.

Con lo primero que se encontraron los casi 60 pacientes que fueron ayer al Servicio de Hematología y Hemoterapia, fue con tres chicas que desde la mesa de informes y admisión, en el hall central del edificio y bajo una cúpula vidriada, les pidieron el documento de identidad para anotarlos y así después fueran atendidos.

"Estamos un poco nerviosas, pero hoy hay poca gente", confesó una de las chicas. Incluso poco después de las 7, cuando abrieron las puertas del sector, una de ellas tuvo que ir a buscar a los pacientes que, a pesar de que les venían avisando del cambio desde la semana pasada, aguardaban en su anterior lugar de funcionamiento.

Este servicio funciona en la planta baja del nuevo edificio y allí trabajan 39 profesionales, contando 21 médicos y bioquímicos, 15 técnicos y 3 empleados de maestranza.

Allí se atienden pacientes con anemias, con trombosis y los que tienen cardiopatías, entre otros males. Se les hacen extracciones de sangre, se les da medicación y se les prescriben tratamientos. Pero se trata de pacientes ambulatorios y ahora no tienen internados.

Esta última a cuestión fue lo que pesó para que este servicio fuera el primero en ser trasladado, según contó Marta Torrado, una médica especializada en terapia intensiva que es la gerente técnica del nuevo Hospital Rawson. Ella, con el director, Armando Rosales, el directorio del centro asistencial y la gerencia administrativa, están a cargo de la coordinación de la mudanza.

"Esto es mucho más complicado que mudar el Centro Cívico. Hay aparatos muy sofisticados y hay que ver que por la cañería de oxígeno salga oxígeno", dijo la profesional.

Uno de los pocos aparatos que trajeron del viejo servicio fue un citómetro de flujo, el único que hay en la provincia, y que sirve para diagnosticar casos de leucemia y de HIV.

Comentá la nota