El nuevo dilema K: atarse a Moyano o abrir espacios a los ‘rebeldes’

Por Gustavo Sylvestre

El Gobierno se encuentra frente a un verdadero dilema en el conflicto abierto por los delegados rebeldes del subte: recibe presiones de sus aliados de la CGT y de los grupos sociales afines. Unos para evitar que el Gobierno los reconozca, los otros, a favor del reconocimiento legal.

Los actuales delegados rebeldes, escindidos de la UTA además tienen un problema a futuro. Es que en diciembre vencen sus mandatos como delegados gremiales, y temen que si su agrupación no es reconocida legalmente, Metrovías los eche.

Los ‘rebeldes’ cuentan con un aval de la justicia laboral, que oportunamente le recomendó al Ministerio de Trabajo que ‘resuelva’ el pedido de los que buscan la personería gremial. Pero la UTA hizo otra presentación judicial en sentido contrario, indicando que no correspondía atender el reclamo de los ‘rebeldes’. Por eso Trabajo aguarda una nueva decisión de la Justicia para aceptar o rechazar el pedido. Falle lo que falle, el tema seguirá en la Justicia porque los que no estén de acuerdo con la resolución, apelarán la decisión.

Pero el ex presidente Néstor Kirchner hasta ahora a preferido mantener la alianza política con el titular de la CGT Hugo Moyano, y con el principal sostén de este en la central obrera, la Unión Tranviarios Automotor.

Al tradicional gremialismo argentino, los nuevos actores que han aparecido en los sindicatos, llámese los de Kraft, subterráneos o en su momento, en el Garrahan; los ponen más que nerviosos. Ven peligrar su subsistencia gremial, y quieren evitar que avancen en sus aspiraciones de ser reconocidos legalmente. Y meten presión al Gobierno con distintos actos para demostrar su poderío, o intentan congraciarse con el mismo, convocando a la movilización a Plaza de Mayo para el próximo 20 de noviembre.

Por el otro lado hay actores importantes del kirchnerismo, como el diputado Nacional Edgardo Depetri y las agrupaciones sociales afines que están a favor del reconocimiento legal de estos nuevos personajes, y que pugnan por la ‘democratización’ de los sindicatos.

Entre los rebeldes de la CTA no todos responden al Partido Obrero o al MST. También lo hacen a la agrupación de Edgardo Depetri. "Nosotros podemos ganar una elección interna, no todos son troskos o de la extrema izquierda", dice un importante militante de estas agrupaciones sociales. "El Gobierno debe jugarse, abrirse a estos nuevos actores y no atarse a Moyano y compañía", dice la fuente.

"Hay que negociar, hay que dialogar y el Gobierno debe hacerlo, le deben dar cabida a los nuevos actores", sostienen desde las cercanías de Depetri.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada ha dicho que quiere el diálogo y que en su cartera encontrarán el mismo si dejan de lado los paros o amenazas de nuevas medidas. Algunos sostienen que Tomada es proclive a aceptar la personería gremial a los ‘rebeldes’ de la UTA, pero encuentra la negativa de Néstor Kirchner.

Por su parte, los directivos de Metrovías estarían dando señales de buscar un acercamiento con los ‘rebeldes‘ para evitar que el conflicto se extienda en el tiempo y termine por perjudicarlos. A sus oídos también ha llegado el run run que circula en las últimas horas: que el Gobierno aprovecharía este conflicto para quitarles la concesión y estatizar el servicio de los subterráneos. Hay que recordar, en este sentido, que el ex Presidente Kirchner siempre ha sostenido que los servicios públicos deben estar en manos del Estado; por eso avanzó en Aerolíneas o en las líneas de trenes.

Sorprende también como el Ejecutivo ha dejado crecer el conflicto, en este y otros temas que están ligados a la distribución de los planes sociales. Los grupos piqueteros que en algún momento eran aliados al kirchnerismo, y que ellos ayudaron a crecer, también ahora están en la calle, disputándole poder territorial y ver quien se queda con el manejo de esos planes, y de la calle. Y el Gobierno, que avisa que no reprimirá, no sabe o no quiere resolver la conflictividad social que se vive diariamente en las calles.

En este contexto, Kirchner, que había renunciado en forma indeclinable al cargo de presidente del Partido Justicialista, volvió al cargo, desde el cual pretenderá lanzarse nuevamente a la candidatura presidencial por ese partido. Los kirchneristas sostienen que todo hace que Kirchner sea nuevamente el candidato a presidente de ese partido, porque sostienen que en una interna abierta, con varios candidatos, el ex presidente se impondría con facilidad.

Hasta ahora, el ex presidente Eduardo Duhalde y el gobernador de Chubut, Mario Das Neves han manifestado su intención de disputarle el poder. Pero se podría sumar el ganador de la reciente elección en la provincia de Buenos Aires, Francisco de Narváez, que cada día se entusiasma más con las encuestas que le llegan, sobre su aceptación pública ante una eventual candidatura presidencial.

Los días que vienen, serán muy dinámicos en la política argentina y podría deparar algunas sorpresas en los partidos políticos.

Comentá la nota