El nuevo consenso

Por Claudio Scaletta

Si Argentina asiste a una puja de sus clases dominantes por resolver cuál de las fracciones de la burguesía conducirá o subordinará al conjunto, pelea en la que el agro pampeano parece avanzar con éxito, quiere decir que el llamado "campo" tiene en la economía un peso mayor del que surge de la matriz insumo-producto para el sector agropecuario.

Ello se debe tanto al entramado financiero que lo respalda y del que forma parte como al rol subordinado de lo que queda de la industria en manos de residentes locales. Lo que sucede en el plano político sería entonces la expresión de lo que pasa en este sustrato material. Si se acepta la premisa, el resultado es un nuevo consenso de la burguesía local en materia de sendero de desarrollo. Y si bien el consenso se gestó primero en el mundo de la economía fáctica, las asociaciones gremiales empresarias ya comenzaron a convertirlo en programa.

Si a partir de la crisis de 2001-2002 pareció que se asistía a la puja entre un modelo de desarrollo de base industrial, orientado tanto al mercado interno como al de exportación, frente a otro agroindustrial exportador, los nuevos consensos expresados en la política indicarían que la puja terminó. En el trienio 2000-2002 finalizó el modelo de acumulación financiera, con nichos de rentabilidad garantizada por el Estado para las empresas privatizadas, pero en su reemplazo no surgió un modelo industrial neodesarrollista, adaptado a la nueva fase del capitalismo, como podría desearse desde esta tradición, sino el citado modelo agroindustrial exportador que, para su beneficio, no hace ruido con el lugar tradicional de la Argentina en la división internacional del trabajo. Esto es lo conseguido por la "burguesía nacional realmente existente" y las clases que, en la disputa, funcionaron como auxiliares o subalternas, como por ejemplo los vastos sectores medios (bajos y altos) que padecerán sus consecuencias cuando el mercado interno vuelva a contraerse. Si este modelo será capaz de conducir el conflicto social al que da lugar por su naturaleza, al dejar a un vasto número de actores económicos fuera de sus beneficios, sólo podrá ser respondido con su devenir. Puede preverse, sin embargo, que la "inseguridad" seguirá escalando en la agenda mediática.

El nuevo consenso, tras su gestación durante el gobierno de Néstor Kirchner, podrá tener al 17 de julio de 2008 como fecha de nacimiento. Su fecha de consolidación también será marcada por el Poder Legislativo. Será el día en el que, con perspectivas de cosecha record, el Congreso terminará de bajar las retenciones a las principales commodities pampeanas.

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