El nuevo Congreso se prepara para enfrentar la "vetocracia"

Por: Ezequiel Rudman

Tal vez Cristina de Kirchner logró imponer ayer por última vez el veto presidencial a una ley del Congreso.

La vetada emergencia agropecuaria volverá a ser tratada dentro de 10 días en la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo del Parlamento, la misma que se encarga de revisar los DNU, donde el oficialismo no tendrá problemas en ratificar la decisión del Poder Ejecutivo de dejar sin efecto la exención de retenciones para 22 distritos bonaerenses contemplada en la «errónea» ley de Francisco de Narváez.

Pero a partir del recambio legislativo del próximo 10 de diciembre, las bancadas kirchneristas sufrirán una merma significativa producto de la derrota oficialista en las elecciones legislativas. En la Cámara de Diputados, el bloque del Gobierno retendrá unos 90 legisladores, apenas cinco más de los necesarios para resistir el rechazo a los vetos presidenciales con dos tercios de los votos sobre un total de 256.

Pero la principal esperanza de los custodios de la firma presidencial es la Constitución nacional. En su artículo 83, la carta magna establece que «desechado en el todo o en parte un proyecto por el Poder Ejecutivo, vuelve con sus objeciones a la Cámara de su origen: ésta lo discute de nuevo, y si lo confirma por mayoría de dos tercios de votos, pasa otra vez a la Cámara de revisión. Si ambas cámaras lo sancionan por igual mayoría, el proyecto es ley y pasa al Poder Ejecutivo para su promulgación». En caso de sufrir una nueva diáspora, y con sólo cinco nuevas fugas de aquí al comienzo de las sesiones ordinarias en marzo del año que viene, el blindaje parlamentario a los vetos de Cristina de Kirchner podría desaparecer en la Cámara de Diputados.

El espasmo final de la derrota electoral, que tiene a los cinco diputados del chubutense Mario Das Neves como principales candidatos a dejar el bloque kirchnerista, podría desatar un enfrentamiento abierto entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo que, en palabras del senador oficialista Miguel Pichetto, afecte la gobernabilidad. Ayer, desde el PRO, el vicepresidente de la Comisión de Agricultura, Christian Gribaudo, sembró dudas en relación con la teoría del «error» de los legisladores kirchneristas al votar la Emergencia Agropecuaria: «Hay muchos diputados oficialistas que apoyaron este proyecto a conciencia y ahora ven cómo la pareja presidencial los trata de ineptos por considerarlo un mero error. Nadie se equivoca al aprobar un proyecto que está en estudio ocho meses».

Ahora Pichetto puede convertirse en el principal guardián de los vetos cristinistas. En la Cámara de Senadores, y a pesar de las fugas de Carlos Reutemann y Roxana Latorre, la bancada oficialista de Pichetto conservará al menos 34 legisladores nacionales, algo más del tercio de 72 senadores que componen el total de la Cámara alta.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández podrá sondear el ánimo de los legisladores en persona. El próximo 9 de setiembre debutará con su primera exposición de informes de gestión en el Senado, para cumplir con su obligación constitucional de concurrir mensualmente, y de forma alternada, a las Cámaras del Congreso. El ex intendente de Quilmes apuesta a diferenciarse así de su predecesor, Alberto Fernández, quien nunca cumplió con la periodicidad establecida en la carta magna.

Más allá del veto a la ley de glaciares y al artículo 4 de la Ley de Emergencia Agropecuaria, el Gobierno apuesta a llegar a fin de año sin sobresaltos y sin necesidad de vetar nuevas leyes, siempre y cuando sus legisladores lean lo que están votando. Por eso calculan que habrá dos o tres sesiones más antes del recambio legislativo para aprobar la nueva Ley de Radiodifusión, el Presupuesto 2010 y, tal vez, la Ley de Arrendamientos que divide a la Mesa de Enlace.

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