El nuevo conflicto provocó decepción entre los empresarios

La disputa sepultó la esperanza surgida en la reciente cena en Olivos.
Con dos semanas de retraso, la comida les terminó cayendo mal a los empresarios. Un par de días antes de la Nochebuena, la presidenta Cristina Kirchner había convocado a 60 empresarios de primer nivel a una cena en la residencia de Olivos. Tras el encuentro, los hombres de negocios destacaron el clima cordial en el que se había llevado a cabo la velada y se esperanzaron con el inicio de una nueva etapa en la relación entre el Gobierno y el establishment. La ilusión, igualmente, duró poco.

"De ese encuentro nos habíamos llevado una señal positiva y no éramos pocos los que confiábamos en que algo estaba cambiando. Pero casi no termina de hablar la Presidenta, que ya estamos en el medio de un nuevo conflicto. Más allá del tema jurídico y de quién tenga la razón en este tema, está claro que la conflictividad, lejos de bajar, sigue en alza", se quejó un empresario que hace dos semanas fue convocado a Olivos.

Igual de duro se manifestó otro empresario que participó de la reunión. "Todo indicaba que íbamos a tener un año con un crecimiento económico superior al 5%, pero en vez de avanzar volvimos a retroceder", explicó.

Por su parte, otro ejecutivo, que se quedó fuera del encuentro con la Presidenta, también reconoció la decepción que significó para el mundo empresario el conflicto entre el Ejecutivo y la plana mayor del Banco Central. "Estamos viendo una nueva prueba de que violar los contratos no es gratis. La sensación entre los empresarios con los que estuve hablando es que estamos ante una nueva decepción, y que después de lo que pasó con el Indec, ahora el Gobierno tiene en la mira a otra institución clave como es el Banco Central".

Durante la cena con Cristina Kirchner, los empresarios habían escuchado con agrado que la Presidenta los invitaba a un diálogo abierto para "conciliar y articular posiciones" y que la propia mandataria se proponía como "la mejor vendedora de sus productos en el exterior".

Como es habitual entre los hombres de negocios, a la hora de hacer declaraciones se mostraron muy cautos y la mayoría optó por un bajísimo perfil, con la excusa de las vacaciones. "Prefiero no hablar, pero la verdad es que estamos muy mal. Los acontecimientos de los últimos días no ayudan para generar un buen clima de negocios. Y no sólo me refiero al papelón del Banco Central, sino también a las multas millonarias contra las telefónicas y al nuevo embate contra Clarín y LA NACION por Papel Prensa", explicó un importante dirigente empresarial.

Uno de los pocos hombres de negocios que se atrevieron a hablar con nombre y apellido fue Cristiano Rattazzi. El ejecutivo de Fiat trazó un panorama muy sombrío sobre el conflicto, aunque destacó que no se pueden achacar todos los problemas a la administración actual.

"Es un culebrón al que lamentablemente ya estamos acostumbrados. Los argentinos llevamos más de 80 años tomando atajos para incumplir los contratos y las leyes. Y en esto no podemos culpar sólo a este Gobierno. Es algo que ya viene de mucho antes, con diferentes gobiernos, tanto civiles como militares", explicó Rattazzi. El empresario de la industria automotriz igualmente destacó la necesidad de "respetar la Carta Orgánica del Banco Central, que le otorga la autonomía a la entidad".

Un poco más optimista se manifestó el titular de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner, que optó por tener una mirada más a largo plazo sobre el conflicto. "Como ingeniero no estoy en condiciones de analizar la disputa desde un punto de vista jurídico o constitucional, pero lo que no podemos dejar de ver como algo positivo es cualquier medida que sirva para generar certidumbre sobre la capacidad de pago de las deudas argentinas", explicó.

Las declaraciones de Rattazzi y Wagner se sumaron a las que unas horas antes había hecho el titular de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), que había pedido que "se respeten las instituciones, porque eso es lo que atrae e impulsa las inversiones que permiten hacer crecer la economía y el empleo".

Un agravio a las instituciones

* El Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires dijo en una declaración que el decreto que removió a Redrado "constituye una flagrante embestida al marco institucional" y alertó sobre "la grave afectación de la confianza pública respecto del modo en que se desenvuelven las instituciones".

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