El nuevo Concejo votó la tasa por la tucura: más ordenado, el cuerpo puede ser un fuerte control

Fue otro paisaje respecto de la sesión del lunes, donde se eligió presidente a Franco Cominotto. El cuerpo estuvo ordenado, y mostró manejo reglamentario. Si en el año se profundiza en los expedientes, se baja la confrontación y la Presidencia se ordena, puede ser un Concejo con alta capacidad de control del Ejecutivo local.
Sentados en las bancas, dieron otra imagen. El nuevo Concejo Deliberante sesionó este viernes por primera vez y con formato de asamblea de concejales y mayores contribuyentes aprobó la tasa para fumigar contra la tucura. Y mostró que en las bancas hay varios ediles que serán fuerte control del Ejecutivo.

Queda por ver si es porque la oposición tiene buen nivel discursivo o porque el oficialismo, sin la Presidencia, quedó desguarnecido. Pero lo cierto es que esta vez el recinto mostró más prolijidad y ánimo de consenso que el lunes, cuando Franco Cominotto fue elegido presidente del cuerpo con solamente ocho votos.

La sesión fue demasiado breve como para dejar en claro si el claderista marcha a ser un buen presidente del cuerpo. Y otro tanto habrá que ver en el futuro con el secretario, Mariano Ferro, que tuvo lógicos errores menores, de forma y por nerviosismo.

La tasa "solidaria" de dos pesos por hectárea para sumar 1.800.000 pesos y compensar el adelanto que efectuó el Municipo para fumigar contra la tucura salió por unanimidad. La única traba fue de forma: se eliminó una referencia a una tasa ya derogada, y luego se aclaró que la Comuna no puede liquidar ni cobrar por encima de la suma mencionada, que servirá para fumigar 48 mil hectáreas del Partido.

Incluso los roles ya se fueron marcando. Gustavo Alvarez muestra que tiene un manejo reglamentario óptimo, y bien pudo ser el presidente a la medida del oficialismo eseverrista para reemplazar a Julio Alem.

Alem, con su experiencia, es obvio que también domina los temas. Sin embargo, está claro que su banca ya comenzó a ser una pequeña pero potente tribuna política desde la cual bajar línea: habló de la importancia de trazar "consensos entre los actores locales" y dijo, curiosamente, que este plan es posible "gracias al orden de las cuentas municipales que ha mostrado el Ejecutivo" de José Eseverri, justo el mandatario que le bajó el pulgar a su continuidad.

Ese párrafo es el que hizo pensar que Alem y José Eseverri pueden haber visto en el tremendo fallo del lunes, que les sacó la conducción del cuerpo, el primer botón de muestra de lo que pueden perder si ambos se distancian y no juegan en equipo.

Ernesto Cladera, recién asumido, quiso imponer su camino legislativo previo. Marcelo Urlézaga, también en primera fila, marcó observaciones y se molestó cuando la (¿ex?) presidente del eseverrismo, María Irene Blanco, llamó por celular (¿a Héctor Vitale?) para consultar sobre un punto en falso de una ordenanza. Miguel Santellán, el peronista debutante, no abrió la boca en toda la sesión.

Está claro que esta vez el consenso fue fácil porque era una sesión donde no había ni una pizca de conflictividad en lo tratado, ni en la tasa ni en el préstamo de largo plazo por 1.049.000 pesos para un laboratorio ambiental.

Con todo, sirve para mostrar que a Gustavo Alvarez y a Julio Alem, casi por igual, los van a padecer los eseverristas y los claderistas. Y que el resto, si quiere ponerse en carrera, va a tener que leer los expedientes, bastante más de lo que lo hizo para esta sesión: no es, ni por lejos, un Concejo de bebés de pecho.

Y el que no lo interprete así lo va a padecer. Adentro o afuera.

Comentá la nota