El nuevo Cobos, enérgico y definido.

Algo cambió en el semblante del vicepresidente desde aquella madrugada del 17 de julio en la que fundamentó con tono vacilante su consagratorio voto "no positivo", del que está a punto de cumplirse el primer aniversario.
Después del triunfo contundente de su lista en Mendoza, el domingo, parece despojado de la ataduras que se autoimpuso para no aparecer como un opositor estridente al modelo kirchnerista al que supo alimentar con entusiasmo de converso.

Algo cambió en este típico producto de la sociedad mendocina, famosa por su apego a la moderación y al respeto de las formalidades. La satirización extrema de ese aspecto de su personalidad transmitida a todo el país en plena campaña por el programa de mayor raiting no logró sacarlo de quicio. Pero llegó el día en que se abrieron las urnas y salió a mostrar una sensación de ambición contenida mezclada con buenas dosis de sed de revancha.

El cóctel se refleja en este Cobos verborrágico, de tono enérgico y frases salpicadas de definiciones que recibió a Clarín en la Presidencia del Senado, convertida desde ahora en la fortaleza desde la que ya comenzó a diseñar el armado de un frente alternativo al de las múltiples versiones del peronismo para el 2011. "Con la UCR como columna vertebral", se encarga de enfatizar.

Duda apenas un instante en incluirse entre los presidenciables que va enumerando como si fuera un mero analista. Y enseguida se lanza a describir parte de los planes que tiene en la cabeza para convertirse en actor protagónico del escenario político. En primer lugar, expresa su pretensión de abroquelar detrás de su figura ganadora al resto de los referentes que aportaron a las listas del Acuerdo Cívico (con Elisa Carrió y Hermes Binner al tope de la agenda de una futura ronda de diálogos) y la de lanzarse finalmente a la caza de la estructura de su partido de origen, el radicalismo.

Hasta tiene un nombre para designar al frente del Comité Nacional en el recambio de diciembre, tarea que no piensa asumir personalmente mientras siga integrando el gobierno de Cristina Kirchner, aunque sea formalmente. Lo enuncia sin pronunciarlo. "Es un hombre de peso específico", comenta socarrón, dando por sobreentendido que se refiere a Raúl Baglini, el ex legislador mendocino excedido de peso, mentor de un famoso teorema ("cuanto más lejos del poder, más irresponsables son los enunciados y cuanto más cerca, más sensatos se vuelven") y respetado en todos los sectores. Baglini es también, junto a Dante Caputo y Rodolfo Terragno, candidato a su eventual gabinete presidencial. Lo mismo que Roberto Lavagna. Por ahora, hasta ahí llega.

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