El nuevo canal mendocino es un "avance"

La construcción de un canal en la provincia de Mendoza, que tiene por objeto devolver al cauce del río Atuel las aguas del drenaje que se desechan hacia el bajo conocido como La Marzolina, "es un avance". Así lo expresó el ingeniero Néstor Lastiri, hoy a cargo de la Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia por ausencia de su titular.
El funcionario destacó que el ingreso de agua a través de ese mecanismo será bien recibido por los productores de la zona, porque resulta apta para el consumo del ganado; y expresó que con lo que hace la provincia cuyana estaría cumpliendo con el inciso "k" del Tratado del Atuel, "y se destrabarían así las condiciones técnicas para que se pueda firmar, con lo que sólo quedarían las cuestiones políticas para que sea aprobado en la Legislatura mendocina". Al dialogar con LA ARENA, no obstante su lectura optimista, mostró algunas reservas por la histórica posición que Mendoza adoptó con respecto al tema.

-Mendoza estaría haciendo un canal para devolver al cauce del Atuel aguas de drenaje que se desechan hacia un bajo, ¿en Recursos Hídricos están conociendo el tema?

-La Secretaria de Recursos Hídricos conoce el tema y tiene un seguimiento sobre el grado de avance del canal, que retornará al cauce del río Atuel los excedentes de drenaje de la zona de riego de General Alvear y Carmensa, diseñado, construido y financiado por el Departamento General de Irrigación de Mendoza. En todo sistema de riego hay una red de distribución del agua y complementariamente colectores de drenajes. Los sistemas más antiguos, como los de Mendoza, eran abiertos. Esto es, se devolvía el agua al cauce, mientras que con el avance de los criterios de ahorro y sustentabilidad de los recursos naturales, las nuevas redes de riego establecen el retorno al río del agua utilizada para irrigar. Por ejemplo La Pampa al no retornar los 2 metros cúbicos por segundo que extrae del río Colorado, para el abastecimiento de agua potable a través del acueducto, pierde el doble, 4 metros cúbicos por segundo, de su asignación en hectáreas para riego, que son unas 4.000.

-¿Cómo se trabaja en la provincia cuyana?

-En este caso que nos ocupa, del Atuel en Mendoza, el agua se distribuye a partir del nuevo canal marginal revestido, que fue habilitado esta temporada, en agosto de 2009. Después del regado de las fincas de la zona oeste de General Alvear y Carmensa, el agua pasa a la napa freática donde es interceptada en zanjas de drenaje, que las concentran en el colector principal con una salinidad superior. Ese colector, paralelo a la Ruta Nacional 143, denominado "Colonia Italiana" lleva el agua hasta una zona donde, debido a las bajas pendientes, se han creado importantes lagunas donde el agua se pierde y se saliniza por evaporación y estancamiento en las zonas de La Marzolina y Cañada Honda.

-¿Qué medidas tiene el nuevo canal?

-El canal en construcción es de más de 15 kilómetros, y tiene por objeto retornar al cauce del río Atuel, los desagües de la zona de riego del sistema de riego San Pedro del Atuel, en el Puesto Arce o Tres Molinos, donde ya hay una alcantarilla debajo de la Ruta Nacional 143. Los caudales de escurrimiento aportados por el Atuel son de 4 a 5 metros cúbicos por segundo, con una salinidad promedio de entre 2,5 a 3 gramos/litro, aunque los aportes con lluvias serían mayores. Estos valores medios retornados al río en las épocas más críticas asociadas a los cortes en La Pampa, agosto a abril de cada año de riego, superan o se asemejan al escurrimiento mínimo ambiental, establecido en el Estudio del Caudal Fluvioecológico realizado por la Universidad Nacional de La Pampa, entre 1,5 y 3 metros cúbicos por segundo.

-La salinidad no permite el uso agrícola.

-Es apta para el consumo ganadero. El máximo tolerable es siete gramos por litro. Actualmente en el Salado Chadileuvú, en Santa Isabel, se están registrando más de 16 gramos por litro, que es intomable, por lo que se está abasteciendo a los productores ribereños con camiones. El propósito fundamental de este canal es garantizar la escorrentía, sin cortes, del Atuel en La Pampa, para cumplir con el inciso "k" del convenio, que fue el que mayores reacciones provocó en Mendoza, y de esta manera despejado el obstáculo técnico, favorecer las condiciones para la aprobación legislativa de la oposición política.

-Entonces, en su opinión, sería un avance.

-En La Pampa de ninguna manera esta obra, con la consiguiente llegada del agua en épocas críticas, significa un final de las legítimas aspiraciones consagradas por la interprovincialidad del río Atuel, sino que es una posibilidad de avance para concretar otros usos, con aguas de mejor calidad y mayor cantidad, cuando se construyan las obras previstas en el Convenio.

-¿Qué conoce de lo que el gobierno de Mendoza sigue haciendo con el tratado del Atuel, y que debe tener tratamiento legislativo? ¿Confían que finalmente será aprobado?

En Mendoza hay un sector asociado al gobierno, Irrigación y ministerios y creo que intendentes, que están procurando la firma del convenio, ya que objetivamente significaría un gran aporte de fondos y mejoras de la infraestructura de la zona del Atuel. Confío en que se va a aprobar, aunque se sabe cuál es hoy la realidad política general.

-¿Qué va a pasar con Portezuelo del Viento, la presa hidráulica sobre el río Grande, que necesita del aval de La Pampa para su emplazamiento?

-Son obras que están muy relacionadas, pero desfasadas en el tiempo. La Pampa exige un acuerdo ya, en el menor tiempo, a través del convenio marco, que además de las obras, institucionalmente va a derivar en un organismo de cuenca que hoy prácticamente no existe. Portezuelo del Viento es una obra de regulación y generación energética, para la cual existe una autoridad de cuenca, Coirco, en donde debe haber autorización por consenso de todas las jurisdicciones, no mayoría y minoría, y ahí La Pampa hará valer sus derechos.

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