Nuevo bochorno internacional para la política de defensa argentina

La ministra Nilda Garré suspendió ejercicios navales con la Armada brasileña porque no logró la aprobación del Congreso. Brasil había mandado cinco buques para las maniobras, pero tuvieron que volver por la desidia argentina. El contraste con la política de Lula
La política de Defensa de la Argentina sumó un nuevo bochorno internacional, al suspender de manera imprevista y desprolija un ejercicio militar naval conjunto con la Armada de Brasil. La ministra de Defensa, Nilda Garré, volvió a quedar en el ojo de la tormenta debido a que no logró que el Congreso Nacional aprobara la autorización para la participación en las maniobras Fraterno XXX-VIII.

Según la interpretación que circuló en los ámbitos castrenses, la cancelación de las maniobras militares con Brasil se originó en que el Poder Ejecutivo elevó tarde al Congreso el proyecto de ley que autoriza la salida de las tropas al extranjero, y por la morosidad de los legisladores, quienes no sesionan en tiempo y forma.

El Poder Ejecutivo Nacional elevó en julio pasado al Senado el programa de ejercicios militares combinados que la Argentina realizará con otros países entre el 1 de septiembre de 2009 y el 31 de agosto de 2010. El expediente salió de la Cámara alta con dictamen favorable y entró a Diputados, donde aún aguarda tratamiento. Pero se vencieron las fechas programadas de al menos 5 maniobras combinadas con Brasil, Uruguay y Chile, de las 22 que figuran en el proyecto de ley marco.

Sin embargo, la peor situación para la Argentina se vivió por el ejercicio Fraterno, debido a que el jefe de la Armada de Brasil, Julio Soares de Moura Neto, ordenó entonces el despliegue de una flotilla ante la promesa de que el Congreso llegaría a tiempo con la aprobación de la maniobra, que iba a ejecutarse entre el 22 de septiembre y el 1 de octubre pasados.

Cuando estaban navegando a la altura del estado de Río Grande, recibieron la noticia de la ausencia de los navíos de la Armada Argentina y los buques brasileños debieron regresar a su apostadero habitual en la bahía de Río de Janeiro.

Las miradas ante esa situación giraron hacia la ministra Nilda Garré y su colaborador en asuntos internacionales, Alfredo Corti, encargado del vínculo bilateral. También cayó bajo los cuestionamientos Jorge Villaverde, titular de la Comisión de Defensa de la Cámara baja que, como disidente kirchnerista, no logra la atención de sus colegas para que la autorización de entrada y salida de tropas sea tratada en el recinto, según informa el diario Ámbito Financiero.

El Fraterno es una ejercitación naval bilateral, comenzó en 1978 y se realiza anualmente, en forma alternada en aguas de uno y otro país. Pero otra vez marinos brasileños y argentinos incumplieron el objetivo de perfeccionar el adiestramiento combinado y reforzar los vínculos bilaterales.

Brasil, la contracara

La situación de la Argentina en materia de Defensa es la contracara exacta de la política que desarrolla el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva. La contraparte de Garré en el gigante del Mercosur, Nelson Jobim, logró que en un lapso de 48 horas su Parlamento aprobara la cesión de 10 mil millones de dólares para comprar cinco submarinos, 50 helicópteros y demás pertrechos para sus militares.

La alianza militar sellada por Brasil con Francia está lejos de la cercanía que sólo la política argentina parece tener con regímenes como el de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, entre otros de la región.

Lula Da Silva y su ministro Jobim no dudaron en dar por cerrada de manera definitiva la polémica por las violaciones a los derechos humanos cometidas por los diversos regímenes militares en la década del '70 y en lanzar una política de defensa de los recursos naturales, principalmente las grandes reservas de petróleo descubiertas en los últimos meses en las costas brasileñas.

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