Hay nuevas sospechas por la selección de cuatro jueces

En los tribunales de Comodoro Py, jueces y funcionarios de la justicia federal porteña creen que pudo haber existido fraude en el concurso que realiza el Consejo de la Magistratura para cubrir las cuatro vacantes de jueces en ese fuero, donde se tramitan las principales causas de corrupción contra funcionarios públicos
Tres jueces federales penales porteños, futuros pares de los magistrados que se designen, aseguran que tienen sospechas de que el tema de examen que se tomó fue adelantado a algunos de los concursantes. Y no es un concurso más, ya que está en juego un tercio de los juzgados más sensibles para el poder político.

Ante ello, el senador radical Ernesto Sanz, miembro del Consejo, informó que pedirá una auditoría completa del concurso a raíz de denuncias recibidas, algunas muy ricas pese a ser anónimas, sobre presuntas irregularidades y pedirá revisar posibles lazos entre aspirantes y jurados.

Un episodio fortaleció las sospechas e involucra al juez de instrucción Luis Osvaldo Rodríguez, uno de los candidatos. Desde su juzgado pidieron 12 días antes del examen copias de un fallo real en un caso similar al que les tomarían luego en la prueba. Y si bien no eran idénticos, en ambos casos se trataba de un robo de monedas antiguas en el Banco Nación.

El expediente real era del juzgado federal 3, a cargo de Daniel Rafecas y fue allí donde llamó una funcionaria de jurisprudencia de la Cámara del Crimen de parte del juzgado de instrucción 11, de Rodríguez, buscando el fallo de la Cámara Federal en la causa. El propio Rafecas lo confirmó e informó que había notificado al Consejo. Sin embargo, Rodríguez, que negó haber hecho el pedido e incluso informó que estaba evaluando renunciar al concurso por motivos familiares.

La sospecha de filtraciones alcanza también a un concursante cuya prueba llamó la atención por la precisión de sus citas. El examen consistía en que los aspirantes resolvieran un caso como si fueran el juez de la causa. Podían presentarse a rendir sólo con leyes, sin libros ni fallos.

Este concurso es el más viejo que tiene para resolver el Consejo de la Magistratura, su trámite ignoró todos los plazos y ya tiene más de cuatro años. A instancias del kirchnerismo, las primeras pruebas que se habían tomado se anularon, pese a que un grupo de juristas de primer nivel había recomendado lo contrario.

Los nuevos exámenes, ahora sospechados, se tomaron el 3 de marzo, los preparó un jurado formado por el camarista Eduardo Farah, los jueces Sergio Torres y Julián Ercolini, los tres de la justicia federal porteña, y el profesor Juan Carlos Gemignani (h.). Ellos entregaron en sobre cerrado al Consejo la semana del examen tres casos. Al azar, se tomó uno. Después corrigieron los exámenes. Con sus notas y la evaluación de antecedentes de los postulantes, se formó un orden de mérito. Varios concursantes presentaron impugnaciones que está analizando ahora el Consejo según informa el diario La Nación.

Primero quedó Marcelo Martínez de Giorgi quien también había quedado bien posicionado en la primera prueba. Segundo, el abogado Carlos Ferrari; tercero, Juan Pablo Salas; cuarto, Marcelo Goldberg y quinto Luis Rodríguez.

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