Dos nuevas renuncias en la intendencia capitalina

Miguel Molins (Director de Tránsito) y Reynaldo César Martínez (Subdirector Operativo de Tránsito), dejaron sus puestos y ya suman cinco los alejamientos.
Luego del choque entre el gobernador José Alperovich y el intendente Domingo Amaya, que se llevó adelante en el Concejo Deliberante capitalino como escenario principal y por intermedio de dirigentes afines, ayer continuaron los movimientos en la estructura comunal.

Según trascendió, ya presentaron sus renuncias Miguel Molins (Director de Tránsito) y Reynaldo César Martínez (Subdirector Operativo de Tránsito). Inclusive se habrían despeido del personal.

A ellos se les suman los alejamientos de Walter Berarducci (ex Secretario de Gobierno), quien fue reemplazado por Marcos Díaz y Alfredo Toscano (ex Subsecretario de Servicios Públicos), repartición que directamente fue borrada del organigrama municipal. Luego llegó el turno de José María Mansilla (ex Director de Salud Pública), en cuyo lugar asumió Héctor Chrestia, quien estaba al frente de la Subdirección de Coordinación Médico Asistencial.

La crisis detonó cuando el diputado nacional Germán Alfaro, cercano a Amaya, denunció la existencia de un pacto entre los seguidores de Alperovich y el bussismo para perjudicar la gestión del intendente y hacer negocios desde la política. Esto desató la furia en la Casa de Gobierno, y el propio gobernador se puso al frente de la ofensiva contra el entorno del jefe comunal y le pidió desactivar la estructura política y territorial de Alfaro dentro de la municipalidad.

Amaya no tuvo otro camino que pactar al retirada, pero al menos logró conservar cierta margen de maniobra para imponer a funcionarios de su confianza, tal el caso de Marcos Díaz.

Según trascendió, Molins y Martínez dejaron sus cargos presionados por Amaya, hasta cuyos oídos llegó el rumor de una fiesta que se realizó el viernes 16 de octubre, previo a los festejos por el Día de la Madre, en el Corralón Municipal de avenida Avellaneda al 600. Para agasajar al personal femenino, se autorizó una reunión de camaradería realizada en horario de atención al público y ante la mirada de motociclistas o automovilistas que llegaban hasta el lugar para retirar sus vehículos o realizar trámites.

Si la cercanía con Alfaro ya era motivo suficiente para mostrarles la puerta de salida, el efusivo festejo terminó dándole a Amaya otro motivo para seguir con la purga, que podría intensificarse en los tórridos meses de diciembre y enero.

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