Las nuevas lluvias traen alivio al difícil cuadro del campo en el domo central

SAENZ PEÑA (Agencia) --Desde el principio de esta semana los productores agropecuarios recibieron un alivio, a partir de las lluvias que se registraron el domingo, lunes y miércoles.
Aunque fueron precipitaciones de muy bajo caudal, ya que no superaron los 15 milímetros, cualquier humedad con la que se pueda contar es recibida como una bendición en medio del cuadro de emergencia y desastre que atraviesa el campo.

En especial, las lluvias le dan un renovado impulso a la soja que se estima puede llegar a las 600.000 hectáreas, teniendo en cuenta el fracaso de otros cultivos el año pasado a causa de la sequía.

También son bienvenidas estas precipitaciones pluviales para fortalecer el cultivo del algodón, que podrá tener un incremento de alrededor de 30% con respecto a la campaña pasada en que se registró una de las caídas más grandes de superficie, en una provincia históricamente algodonera.

Algo distinto puede pasar con la ganadería, ya que fue la actividad más afectada por la tremenda sequía del año pasado. Donde las nuevas lluvias permitirán recuperar las pasturas para alimentos de los animales. Pero todavía el déficit pluvial se hace notar en el bajo nivel de represas y aguadas.

Esto llevó a decir a algunos dirigentes de la Sociedad Rural de Sáenz Peña, que para que la ganadería del interior provincia comience a recuperarse tendría que llover cerca de 400 milímetros en el corto plazo.

Pero aún si se dan estas condiciones de buenas lluvias. La ganadería, por las características de ciclo productivo con que cuenta, necesitaría al menos de dos a tres años para recuperar los niveles que tenía antes de la sequía del año pasado.

La agricultura

En cambio la agricultura puede tener cierto alivio siempre que las lluvias sigan acompañando en esta zona. Por ejemplo, de la mano del algodón que oficialmente comenzó la campaña la semana pasada, con la primicia nacional algodonera de alrededor de 6 toneladas que se entregaron en la cooperativa Sáenz Peña. Abriendo la cosecha que puede durar hasta los meses de mayo junio.

Pero también hay que tener en cuenta que la lluvia ayuda a los cultivos durante su desarrollo, pero no cuando se encuentran en la etapa final de la cosecha. En este último caso traen más perjuicios que favores, ya que hace bajar la calidad del producto.

También en cuanto al textil una preocupación se refiere a la notoria caída de los precios que se registraron sobre el final del año pasado y que se mantienen hasta ahora, aunque con algunos altibajos.

Impulso a la soja

Las precipitaciones benefician sin duda el cultivo de la soja que se sembró sobre final del año pasado con algunas precipitaciones que llegaron tarde, pero que permitieron a los productores buscar en esta oleaginosa el ingreso que no obtuvieron con el girasol, que fue el más castigado por la seca del año pasado.

En el caso de la soja, es más preocupante las elevadas temperaturas que producen debilitamiento de las plantas, tanto como la falta de lluvias suficientes.

Aún así, fuentes oficiales vaticinan una superficie sembrada de alrededor de 600.000 hectáreas en toda la provincia. Y si esto se cumple la soja puede ser el principal puntal de la castigada economía agropecuaria chaqueña en este año que recién se inicia.

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