Nueva York colapsa por la ONU: Kadafi quiso poner su carpa en el Central Park

La Asamblea será el primer gran desafío de Barack Obama frente a 130 líderes del mundo.
La llegada del otoño siempre coincide en Nueva York con el inicio de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta época, los turistas siempre se quejan porque es muy difícil conseguir un cuarto en un hotel a un precio razonable. Pero este año lo nuevo es que hay dos de los 130 presidentes que desembarcarán el lunes en Manhattan que también están teniendo problemas de alojamiento.

El coronel Muhamar Kadafi quiso instalar una carpa beduina en Central Park, pero le negaron el permiso. Y el Hotel Hemsley canceló a último momento las reservas que tenía el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, cediendo a la presión de un influyente grupo llamado "United Against Nuclear Iran".

Se ignora cuáles son los planes alternativos de alojamiento de ambos líderes, pero es sabido que ambos intentarán competir por el estrellato que tendrá en esta Asamblea el presidente de EE.UU., Barack Obama.

En efecto, ésta es la primera vez que Obama hablará en vivo y en directo frente a tantos presidentes. Si bien a nivel doméstico le llueven las críticas, a nivel internacional el primer presidente afroamericano conserva una muy buena imagen, su popularidad n muy alta y todavía su sola presencia genera gran expectativa.

Obama utilizará la Asamblea anual para presentar su visión multilateralista del mundo y dejar en claro que el unilateralismo de George W. Bush se ha acabado. Esto será aplaudido por todo los presentes. Pero eso no significará que no habrá disensos.

A nadie se le escapa que Obama todavía no ha logrado avanzar sobre los grandes desafíos en política exterior. Pese al intento de diálogo con Irán y Corea del Norte, ambos países siguen con sus programas nucleares y no ha habido ningún avance en el conflicto israelí-palestino. Afganistán se parece cada vez más a Vietnam e Irak todavía no conoce la estabilidad.

Después de haber anunciado la cancelación del escudo misilístico que Bush quería desplegar en Europa del Este y que fue una de la fuentes de fricción importante entre EE.UU. y Rusia, Obama se reunirá con el presidente ruso, Dimitri Medvedev a quien intentará convencer de que se una a los esfuerzos de EE.UU. para poner fin a la amenaza nuclear iraní. Pese a la represión que hubo después de las elecciones en Teherán y a la falta de libertad de prensa, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que su país sigue interesado en dialogar con Irán. Pero la paciencia se está agotando y todo dependerá de la actitud de Ahmadinejad en Nueva York.

En ese contexto, será clave el discurso que Obama pronunciará el jueves, cuando presida por primera vez una reunión de Consejo de Seguridad que estará totalmente dedicada al desarme nuclear. Asistirá a esa reunión los presidentes de los cinco miembros permanente del Consejo (Francia, China, Rusia, Gran Bretaña y EE.UU.) y los 12 miembros no permanente entre los cuales figura Kadafi, que es la primera en cuarenta años de gobierno que asistirá a esta Asamblea. La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice no pudo esconder su nerviosismo cuando dijo que esperaba que Kadafi sepa comportarse bien.

El viaje de líder libio a Nueva York fue el blanco de críticas muy duras por parte de la oposición republicana debido al recibimiento que le dio en Trípoli al recientemente liberado Abdel Baset al-Megrahi, acusado de ser el autor del atentado contra el avión de PanAm que cayó el Lockerbie, Escocia, y mató a 270. "Este es un tema muy sensible para el pueblo estadounidense", dijo Rice. Obama -informó la Casa Blanca ayer- también se reunirá el martes en una reunión tripartita con el líder israelí, Benjamin Netanyahu, y el palestino Mahmud Abbas.

Para muchos de los simpatizantes de Obama en el mundo, el desafío del líder en Nueva York no es ni por Irán ni por Oriente Medio. Quieren ver si es capaz de alentar la acción multilateral contra el cambio climático durante la cumbre que habrá antes de la Asamblea para discutir este tema y preparar una reunión en Copenhague. Obama todavía no fue capaz de convencer al Congreso de que sancione una ley para reducir las emisiones de gases contaminantes. Si no logra eso, difícilmente será capaz de liderar al mundo en este tema.

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