Nueva señal de acercamiento entre Moscú y Washington

Medvedev y Obama logran avances para un acuerdo sobre desarme nuclear
NUEVA YORK.- Una semana después de que Washington decidiera cancelar la instalación de un escudo antimisiles en Europa del Este, que generaba fuertes tensiones entre Estados Unidos y Rusia, los presidentes de ambos países, Barack Obama y Dimitri Medvedev, volvieron a acercar posiciones ayer al avanzar en un acuerdo para reducir su armamento nuclear antes de fin de año.

En declaraciones conjuntas tras la reunión bilateral en Nueva York, al margen de la 64a. Asamblea General de la ONU, Medvedev y Obama expresaron su confianza en que el nuevo tratado esté listo para diciembre próximo, el objetivo que ambos mandatarios se habían propuesto en un encuentro en abril último.

"Los coloquios tuvieron un buen punto de partida, lo que permite esperar que nuestros equipos estén en condiciones de alcanzar el objetivo y producir un documento para diciembre [cuando vence el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas]", señaló Medvedev.

Además, el presidente ruso felicitó a Obama por su decisión de renunciar al proyecto del escudo antimisiles en Polonia y la República Checa. "Le dije al presidente Obama que creo que la decisión que se ha tomado, que refleja el punto de vista del gobierno estadounidense y nuestra inquietud en cuanto a la manera en que se maneja la situación de la seguridad global, es bastante sensata", dijo.

La semana pasada, Obama anunció la cancelación del despliegue del escudo que había proyectado el gobierno de George W. Bush, que era visto por Moscú como una amenaza para su seguridad. En su lugar, Washington buscará instalar un sistema más eficaz para proteger a Estados Unidos y a sus aliados europeos de la amenaza iraní.

La sorpresiva decisión de Obama buscaba el apoyo de Rusia para contener el avance del sospechado programa nuclear de Teherán.

En ese sentido, tras la reunión de ayer, Medvedev expresó su disposición a apoyar nuevas sanciones contra Irán si ese país continúa su programa nuclear, lo que fue considerado un triunfo político para Obama.

"Las sanciones raramente arrojan resultados positivos, pero en algunos casos son inevitables. Debemos ayudar a Irán a tomar la decisión correcta", dijo Medvedev. Sus palabras representan un giro en la política rusa hacia el régimen iraní. Hasta ahora, el Kremlin se había mostrado escéptico ante la posibilidad de aumentar las sanciones si el gobierno de Mahmoud Ahmadinejad continuaba adelante con sus actividades de enriquecimiento de uranio y rechazaba la oferta de diálogo de las potencias internacionales.

Por su parte, Obama, que ya había advertido a Irán de las "consecuencias serias" de continuar adelante con su plan, sostuvo que si Teherán no responde al diálogo, la imposición de "sanciones adicionales graves continúa siendo una posibilidad".

El próximo jueves está prevista una reunión en Ginebra de representantes iraníes y del G-6, el grupo de países que negocian con Teherán (Rusia, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido y Alemania).

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