¿Nueva ley de radiodifusión o pura bravata?

Por Pablo Sirvén

Así como se pretende asustar a los ruralistas con el cuco de la posible estatización de la comercialización de granos, cada tanto los Kirchner hacen flamear como mera amenaza la posibilidad de cambiar la ley de radiodifusión. La verdad es que hasta el momento parece pura bravata: no hay anteproyecto oficial que se conozca. El ex presidente tira dardos, pero en los hechos es el que más hizo por consagrar el statu quo de los medios audiovisuales privados cuando les regaló graciosamente, en 2005, diez años más de licencias a los actuales permisionarios de radio y TV.

La idea de darle a la Argentina una nueva ley de radiodifusión, en sí misma, no es mala: es una de las peores asignaturas pendientes de esta democracia ya con 25 años de vida ininterrumpida, que nunca se haya dado tiempo para suplantar el desvencijado, arcaico y autoritario texto de la dictadura, que lleva la firma de Jorge Rafael Videla, por otro más adecuado al sistema de libertades en el que vivimos y más a tono con los desafíos que nos impone los avances de la tecnología y la creación de nuevas audiencias.

Pero está visto que eso deberá suceder en armonía, con las consultas técnicas que correspondan con los sectores involucrados (empresas, trabajadores, representantes del público y de la industria audiovisual, etc.), para lograr una legislación equilibrada, moderna y estable que organice ese ámbito en los próximos años. Ni una ley de radiodifusión ni ninguna otra legislación servirá para nada si es sólo producto de venganzas e inquinas, apuros interesados y resentimientos que saltan a la vista.

Ya el peronismo de los años cincuenta cometió muchas bestialidades en el manejo de los medios de comunicación: los dominó un tiempo a través de confiscaciones, ventas impuestas y persecuciones varias. Si en aquella época ese esfuerzo por disciplinar las opiniones unificándolas en un solo discurso oficial, militante y almibarado, a la larga fue inútil e ineficaz, piénsese con más razón, ahora que la sociedad tiene tan desarrollada gimnasia de comunicación horizontal, por intermedio de Internet y de otros medios alternativos, ¿alguien puede creer que se pueda amarrar todo dando mayor lugar a las plumas y voces compradas y obsecuentes, que serán las primeras en darse vuelta cuando el sol se ponga en el horizonte K?

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