Nueva propuesta para preservar el patrimonio arquitectónico local.

La iniciativa realiza una nueva clasificación de los bienes de la categoría C. En algunos casos la protección será mayor y estará centrada en los aspectos formales, como el lenguaje arquitectónico, la volumetría y la materialidad.
El Concejo Deliberante comenzará a estudiar en los próximos días un proyecto elevado por el Ejecutivo a través del cual se reforma el Código de Preservación Patrimonial de General Pueyrredon, incorporando nuevos enfoques a la valoración de los bienes protegidos por la comuna.

El proyecto -en el cual trabajó el Ejecutivo junto a una comisión asesora integrada por los distintos sectores sociales relacionados con el tema- impulsa una nueva forma de evaluación, clasificación, valoración y protección de los bienes declarados de interés patrimonial encuadrados dentro de la categoría C, que incluye a los considerados preservables por su "valor contextual".

Según consta en el proyecto, actualmente existen aproximadamente 400 inmuebles declarados de interés patrimonial: el 7% corresponde a la categoría A, el 14% a la B y 79 % a la C. Dentro de esta última categoría, más de la mitad son viviendas unifamiliares situadas en distritos centrales o residenciales de alta densidad sobre las cuales se verifica el mayor riesgo en términos de una protección efectiva.

Ante esta situación, los integrantes de la comisión de trabajo consideraron necesario darle a la ordenanza un nuevo enfoque que, según se explicó, "pretende ser más abarcativo que el previsto en la norma patrimonial vigente, asegurando, por un lado, conocer con mayor profundidad la cualidad intrínseca de los inmuebles y su aporte a la calidad ambiental del sitio y, por otro, establecer pautas que orienten mejor las intervenciones de obra y de uso".

La propuesta que deberán discutir los ediles consiste en la apertura de seis nuevas subcategorías con diferentes grados de protección como también las posibilidades de intervención y de uso admisibles en cada caso en particular.

En caso de aprobarse el nuevo proyecto, algunos inmuebles incluidos en la norma tendrán una proyección mayor, centrada en los aspectos formales (lenguaje arquitectónico, volumetría, materialidad, etc.) en tanto que en otros será menor, permitiéndose una mayor flexibilidad en las restricciones normativas ante propuestas de usos y obra.

La nueva clasificación de bienes está acompañada, a su vez, por un proyecto de modificación en la reglamentación del Código de Preservación Patrimonial.

Cabe consignar que el proyecto fue elevado al Deliberativo a mediados de la semana anterior, cuando todavía estaba en funciones la ex secretaria de Planeamiento Urbano, arquitecta Graciela Gómez.

Sin embargo, la ex funcionaria confió en que la iniciativa seguirá siendo impulsada por su sucesor, el arquitecto José Luis Castorina, y el propio intendente Gustavo Pulti. "Fue uno de los trabajos más ricos que realizamos durante este último año y medio", destacó -ver aparte.

Nuevas herramientas normativas

El Código de Preservación Patrimonial fue sancionado mediante la ordenanza 10.075 a fines del año 1995. Gómez consideró que "desde entonces ha sido un instrumento que en muchas oportunidades ha acompañado favorablemente los objetivos y metas establecidos, pero que en otras otras ocasiones ha resultado insuficiente".

Ante esta situación el Ejecutivo decidió convocar a la comisión honoraria prevista por la propia ordenanza y encarar junto al personal de la Secretaría de Planeamiento -a través de la Dirección de Ordenamiento Territorial, de la que depende el área de Preservación- un "minucioso trabajo" de revisión de todos los inmuebles protegidos.

Finalizado el relevamiento los especialistas consideraron "establecer nuevos parámetros que, articulando aspectos patrimoniales, urbanísticos, ambientales y sociales, posibilite una respuesta más acorde ante la realidad dinámica urbana de la ciudad", resumió Gómez.

Añadió que el objetivo de la propuesta "no es flexibilizar la categoría sino generar mejores herramientas normativas teniendo en cuenta que una acertada valoración patrimonial orientará con mejor precisión el tipo de intervención posible sobre el inmueble".

Asimismo recalcó que "el proyecto constituye una etapa en el proceso de permanente revisión y actualización de la norma y no agota las posibilidades de optimizar su forma de implementación".

Por qué la categoría C

En cuanto a por qué se comenzó a trabajar por la categoría C, Gómez explicó que se decidió priorizar aquellos inmuebles ubicados en distritos urbanísticos centrales o residenciales de media o alta densidad por considerar que "son los que se verifica el mayor riesgo en términos de una protección efectiva".

El resultado fue la elaboración de seis nuevas subcategorías que diferencian entre inmuebles situados en entornos heterogéneos y homogéneos. "Con esto se pretende una mejor aproximación al tipo y grado de protección de los bienes comprendidos", reflexionó Gómez.

Más adelante la ex funcionaria municipal consideró que en caso de aprobarse este proyecto "en lo sucesivo se contará con mayor cantidad de elementos de juicio al momento de considerar las intervenciones arquitectónicas desde la admisión de cambios controlados, la preservación de las envolventes hasta la factibilidad de intervenciones de obra nueva".

Por último Gómez recalcó que "el concepto de patrimonio no es unívoco ni estático. Se ha ido modificando, evolucionando y complejizando con el tiempo, acompañando los contextos desde los cuales se atribuye valor a los objetos materiales de la cultura. En razón de ello, el sujeto que valora como el objeto valorado, en un proceso permanente de conductas reificadas o en procesos de reificación, sigue siendo una apasionante problemática que merece ser profundamente debatida en los espacios de participación ciudadana en todas sus expresiones", concluyó.

Un balance positivo

Apenas unas horas después de haber dejado su puesto en manos de su colega, el también arquitecto José Luis Castorina, la arquitecta Graciela Gómez realizó en diálogo con LA CAPITAL un balance positivo de su paso por la gestión pública.

"Creo que en este año y medio se han realizado cosas importantes", afirmó para luego destacar el proyecto sobre patrimonio arquitectónico -ver nota principal- como uno de sus logros más relevantes.

"Otro trabajo que a mi criterio ha sido importante es el haber organizado el Registro Permanente de Demanda Habitacional, una herramienta que si bien hace tomar conciencia sobre una situación crítica que se plantea en Mar del Plata también sirve para poder avalar con elementos técnicos los reclamos que se realicen ante los gobiernos provincial y nacional", agregó.

Asimismo Gómez destacó que durante su gestión "se trabajó mucho en los proyectos de ampliaciones y reformas de varios bienes municipales en áreas disímiles como Salud, Educación y Cultura. Uno de ellos, que está a punto d finalizar, es el del Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias -CEMA- una iniciativa que a nuestro criterio será relevante para la ciudad".

Por otra parte la ahora ex funcionaria se mostró satisfecha por "haber gestionado con éxito la construcción a través de las cooperativas de trabajo de dos Centros Integradores Comunitarios, uno de ellos en el barrio El Martillo -con el 25% de la obra realizada- y el otro en Islas Malvinas -35%-".

"También se han culminado, con gran esfuerzo por parte del municipio, las viviendas que estaban iniciadas del Programa Emergencia Habitacional", añadió Gómez.

En la columna del "debe" la ex funcionaria de Pulti coloca el funcionamiento de la dirección de Obras Privadas. "Por mi conocida historia en la militancia gremial colegial hubiese preferido avanzar más en la respuesta brindada a la comunidad en general y a los profesionales en particular con respecto a ese tema", reconoció.

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